Jessica Sobrino, la perseverancia en la natación artística

Sonia Alvarez.

Cuerpos estilizados y coordinados se mueven al ritmo de la música. Podría ser ballet pero no se trata de bailarinas sino de sirenas con piernas. Las figuras femeninas salen y entran del agua, se trata de las doce integrantes del equipo nacional de natación artística.

Una disciplina que combina fuerza, ritmo, cadencia y elasticidad. De acuerdo con la entrenadora nacional mexicana, Adriana Loftus Jiménez, todos estos elementos se conjugan para lograr el éxito, en esto que es un verdadero arte acuático.

Efectivamente en los últimos años ésta disciplina ha tenido muchísimo avance, mucha evolución. En el último año le han cambiado el nombre, ya no se llama nado sincronizado, se llama natación artística y el grado de dificultad en las rutinas ha ido aumentando. Se hacen muchas acrobacias que antes no se veían y además de la acrobacia es la velocidad en las rutinas

INTENSO ENTRENAMIENTO

Nueve de la mañana, el reloj marca el inicio de una nueva jornada. Jessica Sobrino Mizrahi, integrante del grupo de sirenas mexicanas, se alista, ajusta sus tenis y estira cada uno de sus músculos para comenzar con el entrenamiento. Atenta sigue cada una de las indicaciones que su preparador físico, Javier Arnaiz, les asigna para cumplir con el objetivo del día.

Entre la música de fondo del gimnasio y algunas risas, inicia el trabajo de pesas que potencializa su fuerza. Después de una hora, el equipo mexicano da paso a la siguiente sesión.

Como si su cuerpo se convirtiera de liga, Jessica junto con el resto de su equipo hace ejercicios de flexibilidad que a la vista de alguien ajeno al deporte sólo serían posibles en la imaginación.

En su cara se refleja en ocasiones el dolor de tener que estirar su pierna con la finalidad de que su rodilla toque la frente o de que su cuerpo pueda realizar piruetas a lo largo de las colchonetas que recubren el piso.

TRABAJO EN LA ALBERCA

El tiempo ha transcurrido rápido, sin embargo a pesar de que las manecillas marcan las 11:00 de la mañana, las sirenas sólo han cumplido con una parte del extenuante trabajo que aún les falta por hacer.

Es momento que el olor a cloro se hace presente en el ambiente, el vapor del agua humedece la ropa y la respiración comienza a cambiar. Enfundadas con su traje de baño habitual, es hora de comenzar la parte del entrenamiento acuático. Previo a saltar al agua con movimientos delicados y uniformes las ondinas tricolores marcan la coreografías que posteriormente perfecionarán dentro de la alberca.

Transcurre una hora más del día en que sin importar el esfuerzo que se requiere, Jessica Sobrino Mizrahi sabe que el entrenamiento es parte fundamental para alcanzar sus objetivos.

Algo súper padre que nos dicen aquí es que sacrificio significa sacro oficio, entonces es el oficio que tú decides, que te gusta. Es como un oficio sagrado. Tratamos de no verlo como sacrificio

RECUPERARSE ANTE LA ADVERSIDAD

Ya es mediodía. El sonido de pegar un tubo con una varilla marca el tiempo debajo del agua, para realizar repeticiones y lograr la perfección en la coreografía.

Sin embargo el sonido es poco perceptible para Jessica, quien a raíz de una acrobacia se lastimó el tímpano. Ahora debe utilizar un tapón para no seguir poniendo en riesgo su audición.

Ha sido muy difícil, llevo cinco años con el tímpano roto. Se supone que se cura, pero a mí nunca se me curó

Adriana Loftus y Ofelia Pedrero, sus entrenadoras, revisan cada movimiento con gran detenimiento, al ser un deporte de precisión en donde pocos minutos se debe de realizar un gran esfuerzo, dejando a un lado cansancio, presión, e inclusive, deben mantener la sonrisa a pesar de no poder respirar durante toda la ejecución.

Son cuatro minutos que los jueces tienen que ver. Intentamos hacer lo que cada quien hace mejor

La música se repite, las ninfas acuáticas se sumergen en el agua y realizan el ejercicio una y otra vez, pero saben bien que en la competencia, sólo tendrán una oportunidad para reflejar seis horas al día de entrenamiento.

GRAN SATISFACCIÓN

Son las tres de la tarde. El entrenamiento del día ha llegado a su fin, cansadas pero con la satisfacción de estar cada día más cerca de lograr sus metas y seguir haciendo historia en el deporte mexicano. El equipo de nado sincronizado reposa algunos minutos dentro del jacuzzi después de la intensa preparación que tienen todos los días.

Sin embargo, el trabajo no termina ahí, saben que estudiar, cuidar su alimentación y especializarse en la función que tienen, es parte fundamental. Tal es el caso de Jessica quién es la voladora del equipo por lo que en el tiempo que le resta durante el día practica acrobacia en una escuela especial, todo por corresponder el trabajo al que ella considera su familia

Más que ser tus compañeras, son tu familia. Es un equipo muy unido, tenemos mucha vida

Aunado al trabajo que realiza en la selección nacional, Jessica ha sabido desarrollar su vida en diversos aspectos, siendo estudiante de la Licenciatura de Administración en la Universidad Autónoma del Estado de México, así como ser entrenadora y administrar su propia alberca.

La perseverancia es el número uno. Casi siempre cuando nos pasa algo nos detenemos o dudamos si seguir, pero creo que no perder de vista tu meta y seguir

En ocasiones el camino no ha sido fácil, se presentan obstáculos como la estatura la cual es determinante para la calificación que proporcionan los jueces, pero Jessica ha sabido equilibrar y poner todas las adversidades a su favor.

La estatura ha sido difícil. Si las niñas altas saltan hasta la rodilla, yo tengo que saltar hasta el muslo para que se vea por la misma estatura

En un deporte tan completo que requiere muchas horas y días de entrenamiento para lograr la espectacularidad de una danza acuática, para Jessica dedicarle más de 18 años de su vida a la natación artística, poniendo en riesgo el perder el oído por completo, no ha sido sacrificio cuando de representar a México y escuchar el himno nacional en un podium se refiere.

No creo que haya perdido nada, yo creo que el deporte me ha dado mucho más

Con sueños y metas más altas por lograr, Jessica Sobrino Mizrahi seguirá disfrutando de su fuente de inspiración y en un amor incondicional que durará toda la vida, trabajando día con día para escribir más exitosos capítulos dentro de la natación artística mexicana.

Mi vida es el nado sincronizado y al final de cuentas va a estar todo el tiempo, igual y a los 80 años recordaré que estuve en nado sincronizado, siempre va a estar ahí

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