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PERRHIJOS, EL LÍMITE DEL EXCESO Y BIENESTAR ANIMAL

Daniela Sandoval.

Lola es una perrita schnauzer miniatura de color gris. En 2011, Mario Terrés y su esposa, Brenda, la adoptaron e hicieron parte de su familia. Desde entonces, Lola acompaña a Mario y a Brenda a reuniones familiares, viajes, comidas y otros eventos sociales, pues para ellos no es solo su mascota, sino su perrhija.

Para nosotros un perrhijo es una compañía no humana, evidente y totalmente, es una compañía animal que forma parte muy importante de nuestras vidas y que participa en los eventos familiares

Los perros han estado presentes en la historia de la humanidad desde hace miles de años. Un artículo de la revista Science afirma que estos animales son descendientes de los lobos. Sin embargo, conforme avanzó su convivencia con el ser humano, la evolución de este vínculo dio paso a la expansión de los perros domesticados.

Con el paso del tiempo, estos cambios evolutivos llevaron a una nueva tendencia conocida como “perrhijos”, en la cual los animales forman parte del núcleo familiar y se les da un trato similar al que tendrían los hijos o hijas

En términos generales, considerar a un animal como parte de la familia puede ser beneficioso para ellos, ya que las personas se vuelven más conscientes de que se trata de seres sintientes y no de objetos. No obstante, la sobreprotección e, incluso, la humanización de los animales puede resultar perjudicial para nuestros acompañantes de cuatro patas según explica el académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma del Estado de México, Mauro Victoria Mora.

Los animales que tienen este tipo de tratos como manejarlos bajo pautas equivalentes a un niño sí ha causado problemas en el sentido que puede llevar  trastornos psicológicos tanto en humanos como en los animales domésticos, ¿y qué ha pasado? Que impide que estos animales se comporten como corresponde a su especie y limite su bienestar

LOS PERROS, ¿EL REEMPLAZO DE HIJAS E HIJOS?

De acuerdo con la primera Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, realizada en 2021, el 70 por ciento de los hogares en México cuentan con una mascota, es decir, existen casi 80 millones de animales de compañía en nuestro país.

De igual manera, datos del Consejo Nacional de Población refieren que alrededor del 80 por ciento de los habitantes con mascotas, tiene caninos en su hogar, ya que el número de perros domésticos aumentó en 20 por ciento del 2008 al 2018

En contraste, el Censo de Población y Vivienda de 2020 señala que en el país residen cerca de 32 millones de infantes de 0 a 14 años.

Las razones por las cuales las personas han incluido a los perrhijos en sus familias son diversas. Muchos de estos perros han sido adoptados por parejas jóvenes que han decidido dejar de lado la maternidad o paternidad, o aplazar su llegada por el cumplimiento de metas personales y de pareja

Las nuevas formas de relaciones humanas, estilos de vida e incluso variables como el tipo de trabajo y los ingresos también influyen en la decisión de tener un perrhijo, ya que la compañía de un animal representa una buena manera de obtener cariño e incondicionalidad con responsabilidades, pero nunca las mismas que se tendría con un hijo o hija.

Esta tendencia se ha vuelto muy común debido a que cada vez hay más personas sin hijos o familia que tienden a mitigar la soledad con los animales. Esto también ha sido por la convivencia que tiene mucha gente que al estar en la soledad o aislados, encontraron un perro para mitigar esa soledad y esa ausencia de familia, inclusive hoy en día los nuevos matrimonios prefieren no tener hijos y tener perros

ENTRE LOS EXCESOS Y EL BIENESTAR ANIMAL

El crecimiento de esta tendencia en nuestro país llevó a Mario a crear una comunidad para aquellas personas que, como él, eran llamados “los loquitos de los perros”, como él mismo menciona, pues es tal la inclusión de Lola en sus actividades sociales que han viajado con ella a Cancún, Querétaro y San Cristóbal de las Casas, gracias a las facilidades que actualmente brindan las aerolíneas para los animales de compañía. 

Nos veían como “los locos de los perros”, totalmente. Éramos los que llevábamos a Lola siempre a todos lados y la gente no entendía por qué siempre tenía que ir, algunos no lo veían bien y otros lo celebraban muchísimo. Ahora saben que es normal, incluso si no va, preguntan por qué Lola no fue

Y es que la popularidad de las familias con perrhijos ha impactado en diversos escenarios. Hoy en día perros, gatos y otros animales domésticos pueden acceder a lugares como restaurantes, plazas comerciales, entre otros. Tienen juguetes, accesorios y distintos tipos de vestimenta. También cuentan con seguros de vida que cubren desde una simple visita al veterinario hasta gastos médicos mayores. Incluso, existen servicios especializados de cremación.

Al respecto, Mario considera que existe un límite que no debe sobrepasarse en el trato que les damos a los perros y que pueda coartar su comportamiento natural como animales. El uso de carriolas o disfraces es un ejemplo de ello.

Nosotros hemos llevado a Lola desde hace muchos años a centros comerciales en su carriola. Ella tiene su carriola y la usamos exclusivamente para ir con ella a los centros comerciales cuando así lo necesitamos, como Lola no puede estar caminando en estos lugares, evidentemente, necesita ir en su transportadora. El problema llega cuando sacas esta carriola y llevas a tu perro al parque en esta carriola sin ninguna necesidad, ahí es cuando ya le estamos haciendo daño al perro

La Organización Mundial de Sanidad Animal establece cinco pilares conocidos internacionalmente como “Las 5 libertades del Bienestar Animal” que describen los derechos de los animales que están bajo la responsabilidad del ser humano para tener un trato digno al considerarlos seres sintientes.  

Estas incluyen la libertad de hambre, sed y desnutrición; libertad de temor y de angustia; libertad de molestias físicas y térmicas; libertad de dolor, lesión y de enfermedad, así como libertad de manifestar un comportamiento natural.

Para el especialista de la Máxima Casa de Estudios Mexiquense, Mauro Victoria Mora, obligar a los perros a participar en rituales que como seres humanos hemos adoptado como la celebración de una fiesta de cumpleaños, bodas u otro tipo de eventos es innecesario y representa una falta a estos principios, ya que los animales no son conscientes de estas situaciones y se les somete a un estrés al exigirles comportamientos diferentes.  

Realmente no es un bienestar animal el hecho de que los lleven en carriolas, que les celebren cumpleaños, vistiéndolos, haciéndoles pasteles, invitando a los perritos de la privada, todo esto no lo comprenden los animales y esta integración a rituales y costumbres que el humano hace como si fuera su hijo realmente no es un bienestar animal para ellos porque los está llevando a un rol que rompe esa interacción hombre-perro que tiene más de 20 mil años

CONSECUENCIAS DE TENER UN PERRHIJO 

El amor a los perros no es malo; sin embargo, puede caer en un extremo. Por ejemplo, dormir con ellos puede derivar en la transmisión de algunas enfermedades infecciosas o parasitarias a los dueños. Sobreproteger a nuestros caninos también puede ocasionarles dificultades para relacionarse con otros perros.

De igual forma, el hiperapego a nuestros animales de compañía puede generar ansiedad por separación en los perros, una enfermedad psicológica que provoca que los animales se vuelvan dependientes de sus dueños, ya que no pueden soportar la ausencia de sus humanos y eso a su vez puede desencadenar problemas de salud como gastritis o colitis crónica según explica el especialista universitario. 

Como hay un apego muy cercano con el humano, llega a existir algo que se llama “ansiedad por separación”. Aquí lo que vemos, por ejemplo, cuando hospitalizamos a un paciente, porque hay la necesidad, no comen, se sienten solos y dejan de comer o se la pasan llorando todo el tiempo, en cambio cuando está su propietario muchas veces tenemos que decirles que se lo lleve y que siga el tratamiento en casa porque de verdad los necesitan mucho por esa inseguridad y esa ansiedad que les ocasiona estar lejos de ellos

Definitivamente, la tendencia de los perrhijos ha marcado una era totalmente nueva para las relaciones entre perros y seres humanos. Los establecimientos han tenido que adaptarse para recibir a nuestros animales de compañía bajo la etiqueta “pet friendly”.

A pesar de este gran paso, se requiere que estos lugares permitan la libertad de que los perros puedan comportarse naturalmente, en lugar de establecer reglas sociales que no pueden ni deben cumplir. 

Estamos hablando de una sociedad que todavía no está lista para incluir a los perros en este tipo de espacios, pero también hay otras plazas que incluso permiten el acceso caminando a los perros, pero insisto, ahí el tema es que entre más espacios nos vayan abriendo para poder ir con nuestros perros, la idea es que respetemos las normativas de estos lugares para que poco a poco se vayan generando estos espacios

Ambos expertos coinciden en que para tener una relación sana con nuestras mascotas y demostrarles nuestro cariño, basta con que puedan acceder a sus vacunas, una alimentación adecuada para ellos, así como proporcionarles un lugar de refugio y no maltratarlos.

También es válido protegerlos de las condiciones climáticas extremas con un suéter, pero sin someterlos a comportamientos que no son propios de su especie.

El caso de Lola, ella tiene sus cosas que hacer de perro que es jugar, es morder, es oler, es ladrar. Ellos son animales que tienen necesidades completamente diferentes a nosotros, que necesitamos como compañeros cubrir esas necesidades y protegerlos de lo que tenemos que protegerlos, pero hay una línea muy delgada entre proteger y sobreproteger y por supuesto, integrarlos en nuestro núcleo familiar

Para el académico universitario, la integración de los también llamados “lomitos” al núcleo familiar ha mejorado el trato hacia ellos, ya que se preocupan más por su salud y ponen mayor atención a sus cuidados

No obstante, señala el riesgo de concebir a un perro como un hijo. Si bien, al domesticar a un animal, se limita su condición natural, humanizarlo puede ocasionar que se pierdan de vista sus necesidades básicas como animal.

Ahora lo vemos más en el hospital, que cada vez más personas acceden a hacer tratamientos que antes no se tenían, pagar más dinero por la atención, tratarlos de la manera más adecuada pero no llegar a un límite de exageración. Entonces sí ha habido un mejor trato a los animales, pero nosotros lo que tenemos que asegurar para su bienestar es que tengan alimento, donde vivir, que no sufran, que no tengan miedo, que no tengan dolor y que sobre todo les permitan tener la libertad de tener su comportamiento normal