Covid-19: Primeros Pacientes en Hospital del Edomex

Ginarely Valencia

Fotos: Mario Vázquez, Agencia MVT


Área de Contingencia” es la advertencia para restringir el acceso a una zona del Centro Médico ‘Adolfo López Mateos’ del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) en Toluca.

¿La razón? El virus SARS-CoV-2 ya se encuentra ahí. Al final del pasillo se ve el ir y venir del personal médico y de enfermería que analiza a cada paciente. Buscan respuestas al igual que sus colegas de más de 180 países.

No bastaron 13 mil kilómetros de distancia para que el coronavirus que surgió en Wuhan, China llegará a territorio mexicano, a finales de febrero de 2020.

Durante las últimas semanas, una a una se han ido ocupando las camas por pacientes de Covid-19 en los seis hospitales designados por el gobierno del Estado de México para responder a la segunda pandemia del Siglo XXI.

Desde el acceso principal del Centro Médico ‘Adolfo López Mateos’ está trazada la “Ruta Covid-19”. En el piso unas flechas conducen a la zona del Triage Respiratorio, ahí se evalúa al paciente. Si los síntomas corresponden a la enfermedad, inmediatamente se conduce al cuarto piso donde está el ‘campo de batalla’.

En esa zona restringida del hospital, un grupo de enfermeras se alistan para iniciar su jornada. Se colocan el equipo de protección: tres batas, una cubierta desechable para zapatos, cofia, cubrebocas, googles y careta. Toman un poco de gel antibacterial en las manos y entran a un pabellón donde están cuatro pacientes intubados. Revisan que la administración de los medicamentos sea la adecuada, toman nota de sus signos vitales y comienzan a dar un baño de esponja a cada paciente.

Una de las camas es ocupada por María de 42 años. Pareciera que duerme tranquila pero está sedada y su sistema inmune le ha declarado la guerra a un patógeno que le ha impedido respirar por sí misma y que amenaza con lacerar sus pulmones.

Enfermeras atienden a pacientes infectados de COVID-19 en condición crítica y conectados a un respirador artificial en el área de contingencia y aislamiento del Centro Médico Adolfo López Mateos. Agencia MVT / Mario Vázquez de la Torre.

“Mary te voy mover para cambiarte la sábana para que estés más cómoda”, le susurra una de las enfermeras, pero la paciente no responde.

En el pabellón de al lado, está Francisco de 50 años, también inconsciente. Llegó ahí por la misma razón: fue diagnosticado con Covid-19. Él es un caso más del millón y medio de contagios que hay ya en 180 países del mundo. El silencio se rompe con el monitor que tiene al lado, donde se registra su respiración, frecuencia cardíaca, temperatura y presión.

No hay cabida para el cansancio. Cuando las enfermeras terminan de asistir a un paciente, se quitan los guantes, toman unos nuevos y colocan antiséptico para continuar con su jornada, que amenizan con música popular. Juan Gabriel, Alejandro Fernández y Alejandro Sanz se escuchan en los pasillos.

Los rayos del sol de las once de la mañana empiezan elevar la temperatura en la sala. En el siguiente pabellón del “Área de Contingencia”, Javier de 24 años le pide a una enfermera un poco de agua, ella le ayuda a destapar una botella, conversan un poco y luego le pide que se vuelva a colocar el cubrebocas. Él está consciente aunque se le ve ansioso, no ha podido ver a ninguno de sus familiares desde que entró ahí, al igual que los otros 15 pacientes que permanecen en esa zona restringida.

Al lado de Javier hay otros dos pacientes con los que intercambia algunas palabras pero en frente de él hay tres camas que permanecen vacías, dispuestas para recibir a los siguientes casos confirmados de Covid-19, la enfermedad que ha puesto a la humanidad en una crisis sin precedentes, y que durante los primeros meses del 2020 ha colapsado los sistemas de salud de países europeos como Italia y España.

Mientras veo estas escenas, empieza agobiarme todo lo que llevo puesto: un traje especial que me cubre de pies a cabeza, dos cubrebocas que dificultan mi respiración y unos googles que se empañan ante cualquier movimiento. Soy cuidadosa al trasladarme de un lado a otro, no quiero tocar nada y quiero captar con mi cámara la mejor escena de la labor del personal médico, al tiempo que me pregunto: ¿estas personas podrían haber evitado contagiarse con sólo quedarse en casa?

A pesar del llamado de las autoridades sanitarias a quedarse en casa, únicamente tres de cada diez habitantes han atendido la recomendación. Algunos porque se mantienen incrédulos a la emergencia sanitaria y otros por necesidad de trabajar. Sin embargo, los números no parecen detenerse. Al 9 de abril la cifra llega a casi a 200 decesos en el país, poco más de una decena son mexiquenses que perdieron la batalla contra el enemigo invisible.

Sin duda, el personal médico y de enfermería son el primer frente de batalla ante la pandemia por coronavirus, pero la ciudadanía es el batallón y mucho les ayudaremos si este día decidimos quedarnos en casa.

 

* En este texto, los nombres de los pacientes se modificaron para proteger su identidad

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