AUTONOMÍA UNIVERSITARIA: LA LUCHA SIGUE

Daniela Sandoval.

En junio de 1918 un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad de Córdoba, Argentina se manifestó con el objetivo de poner fin al dominio de las estructuras coloniales y de la Iglesia sobre la educación superior. 

A través de una declaración política conocida como “Manifiesto Liminar” se denunció la interferencia de los grupos de poder para frenar la modernización institucional y que, sin saberlo, tendría eco en toda América Latina.  

A más de 100 años de lograr esta conquista, las universidades públicas de esta región continúan luchando contra la injerencia de presiones externas. 

Como lo señala el rector de la Universidad Nacional de Avellaneda en Argentina, Jorge Calzoni, esta vez la educación superior pública se enfrenta a la mercantilización y a políticas públicas que reducen el financiamiento a las universidades.

Nosotros respondemos a la sociedad, la autonomía no es un hecho simplemente de ser autónomos de un gobierno, tenemos que ser también autónomos del mercado. Si el mercado maneja las carreras que tenemos que dictar, estamos en un problema porque esto tampoco es autonomía.

LA AUTONOMÍA, CARACTERÍSTICA DE LA UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA 

La autonomía es una característica de las universidades públicas latinoamericanas y las distingue de instituciones de educación superior de países como Estados Unidos, que, en su mayoría, responden a intereses del sector privado y orientan la formación de capital humano para servir a las empresas.

De acuerdo con un informe realizado en 2017 por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en América Latina el 48 por ciento de los alumnos de educación superior están matriculados en instituciones privadas.

El rector de la Universidad de la República en Uruguay, Rodrigo Arim, apunta al riesgo que representa este panorama para la educación superior pública.

Uno de los problemas que estamos viviendo es que muchos de los programas de investigación y desarrollo en el mundo es que el financiamiento está hecho por grandes corporaciones. Si no logramos que las universidades dirijan los procesos de investigación en un sentido amplio nos encontraremos con cambios tecnológicos improductivos.

Para Gerónimo Laviosa González, rector de la Universidad del Este en Paraguay, el futuro de la universidad pública debe mantener y defender la conquista de los reformistas de Córdoba: que la vida interna de las instituciones se lleve a cabo sin intervenciones externas.

La Reforma de 1918, en la que se logró la independencia de los poderes, cobra nuevamente vigencia para resolver los problemas sociales e impulsar el desarrollo científico y tecnológico en América Latina.

El legado del movimiento reformista de 1918 es un lineamiento de acción y el discurso que mantiene vigente y permanece como bandera de las universidades y universitarios latinoamericanos convirtiendo a la Universidad como uno de los pilares democráticos de la Nación.

LA MERCANTILIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

En lo que va del Siglo XXI, la región latinoamericana ha sido objeto de una política del libre mercado que ha propiciado el aumento de universidades privadas, en detrimento de la calidad de la educación superior pública.

De acuerdo con cifras del Banco Mundial, entre el 2000 y 2013 creció el número de instituciones de educación superior privadas de 43 al 50 por ciento en la región. 

Ejemplo de ello son naciones como Chile, Brasil, Paraguay, El Salvador y Perú, como lo reporta un informe de la Red Iberoamericana de Indicadores de Educación Superior en octubre de 2018

En México, al 2019 las universidades públicas representan menos de un tercio de las tres mil 700 instituciones que hay en el país, de acuerdo con una evaluación realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

RAÍCES DE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA

El Siglo XX fue el siglo de la autonomía universitaria

El rector de la Universidad Nacional de Córdoba, Hugo Juri, destaca el papel de la reforma universitaria para sentar las bases de la autonomía como condición para desarrollar el pensamiento crítico y promover ciencia vinculada a la sociedad.

La autonomía es de la universidad no de las facultades o de los departamentos y el sentido de la autonomía universitaria y de la universidad pública latinoamericana es servir a su sociedad.

Aunque en 1908, la Universidad de la República en Uruguay obtuvo la primera Ley Orgánica universitaria en la que tres de sus facultades lograron la autonomía, la reforma de la Universidad de Córdoba es considerada como el hito más trascendental en la transformación de la educación superior en América Latina, debido a la transformación de las viejas estructuras universitarias.  

El movimiento de los jóvenes cordobeses se expandió por toda Latinoamérica hasta 1930 con luchas estudiantiles que tuvieron formas de resistencia similares en todos los países.

Un año después del movimiento gestado en el cono sur, la Universidad de San Marcos en Perú experimentó un proceso de reforma universitaria en la que los estudiantes demandaban mayor participación en la toma de decisiones al interior de la institución.

En 1923, en Cuba surgió un movimiento de intelectuales que pugnaba por la necesidad de una revolución social para llevar a cabo una verdadera reforma universitaria.

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA EN MÉXICO

El movimiento alcanzó a la juventud mexicana en 1929, año en el que el Congreso de la Unión le otorgó la autonomía a la Universidad Nacional de México, después de 19 años de haber sido creada. 

Tras esta conquista, comenzó la lucha por ganar la condición de autonomía en el resto de las universidades públicas estatales, movimiento que ha trascendido hasta nuestros días.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, en los últimos cincuenta años se han instituido treinta y dos universidades autónomas en México, todas ellas de carácter público, para realizar las tres funciones básicas de la educación superior: docencia, investigación y difusión de la cultura.

Luego de la conquista de la UNAM, la Universidad Autónoma del Estado de México obtuvo su autonomía en 1956 y la última institución en lograrlo fue la Universidad Veracruzana en 1996

RETOS DE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA EN EL SIGLO XXI

Parte de las conquistas de esa autonomía tienen que ver con la forma de autogobernarse y decidir qué hacer con los recursos que cuentan. Sin embargo, hoy en día, la lucha que mantienen las instituciones públicas de educación superior está relacionada con la asignación del presupuesto.

De acuerdo con un reporte de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, algunos países como México, Argentina, Uruguay y Paraguay incrementaron el porcentaje de recursos públicos destinados a la educación superior entre los años 1999 y 2014

Sin embargo, Brasil, Colombia y El Salvador han registrado una disminución de recursos en el mismo periodo de tiempo.  

En promedio, el financiamiento a la educación superior en América Latina corresponde al 1.3 por ciento del Producto Interno Bruto, cifra que está por debajo del promedio de los países que integran la OCDE que es del 1.5 por ciento.

Ante este panorama, el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Juan Eulogio Guerra Liera, advierte que el problema presupuestal limitaría el funcionamiento de las universidades públicas. 

Cuando hablamos de autonomía alguien piensa un mejor cubículo, más dinero para mi investigación, somos una ínsula que podemos decidir todo de la manera que consideremos hoy las universidades tienen en el aspecto presupuestal estamos acotados, no tenemos una autonomía plena, si la tuviéramos no tendríamos el problema presupuestal

Para la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, una solución al problema del financiamiento hacia las Universidades, que depende aún del poder del Estado, sería establecerlo como una obligación presupuestaria, con un porcentaje fijo para designar a las universidades como se realiza en el estado de Veracruz desde 2018.

Esa autonomía presupuestaria es muy importante porque significa que por ley se establece ese porcentaje y que no está a criterio del gobernador en turno ni de los legisladores. A mí me parece que las universidades estatales en México deberíamos procurar por esta estabilidad y después exigir a los legisladores y al ejecutivo que se cumpla ese porcentaje establecido por ley

¿HACIA DÓNDE SE DIRIGE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA?

Las limitaciones económicas que enfrentan las universidades públicas afectan también al desarrollo y progreso de los países, pues las universidades son responsables de priorizar las áreas que serán mayormente beneficiosas para la sociedad.

El rector de la Universidad de la República sostiene la importancia de las universidades públicas en el desarrollo social, pues son los únicos agentes que pueden ser capaces de orientar el cambio tecnológico que contribuya al bienestar y la cohesión social.

Hay una responsabilidad de definir y priorizar qué áreas se van a impulsar, qué disciplinas, en qué áreas sin la intervención de los poderes, esa es la autonomía institucional

La Universidad de la República en Uruguay es un referente de la ruta que debe seguir la universidad pública latinoamericana, ya que, al contribuir al desarrollo del país, se fortalece presupuestalmente como lo señala su rector.

Tiene que ver con el hecho de que el acceso educación terciaria se está democratizando, el caso de la Universidad de la República es particular, tiene diferencias con distintos sistemas universitarios de la región, concentra el 80 por ciento de la matrícula universitaria de Uruguay, asimismo entre el 80 y 90 por ciento de la producción científica del país se realiza en esta institución

Los rectores de América Latina coinciden en defender el papel de la autonomía de las universidades públicas de la región, pues son estas instituciones el motor de la transformación del continente, así como lo fue en el siglo pasado.

La autonomía de las instituciones de educación superior es un asunto en construcción que no solamente depende de las reflexiones que tienen las universidades, sino que entienden por autonomía los tres poderes. Ya no la vemos como la posibilidad de que una universidad pueda reivindicar el compromiso social, que acepte a los hijos de los pescadores de campesinos, de las clases sociales más marginadas y que sea el mecanismo a través del cual puedan lograr un mejor desarrollo

La juventud estudiantil cordobesa logró conquistar la independencia de la Universidad del poder político y eclesiástico

Más de 100 años después, mantener y defender la autonomía del poder del mercado y la reducción de recursos es la lucha que sigue para las universidades públicas latinoamericanas.

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