HUACHICOL: UN LLAMADO DESDE LA CIENCIA PARA INVESTIGARLO

Daniela Sandoval.

Foto de portada: Agencia MVT.


Durante 2018 medios locales reportaron, al menos, 56 casos relacionados con el robo de combustible en el Estado de México. Pero más allá de las detenciones y aseguramiento de inmuebles, ¿hasta dónde puede afectar la sustracción ilegal de gasolina?

En 2014, la investigadora de la Universidad Popular Autónoma de Puebla, Beatriz Pérez Armendáriz, llevó a cabo un estudio respecto a las afectaciones que pueden derivarse del robo de combustible en la región de Acatzingo.

En este sentido, la integrante de la UPAEP señala que el robo de combustible en nuestro país representa un alto riesgo para quienes se dedican a esta actividad, como para quienes residen en regiones aledañas a la zona donde se comete este delito.

Son combustiones accidentales que no tienen un control. Los compuestos que se forman tampoco tienen un control, entonces todo eso que respira la gente que está ahí en esa región, de alguna manera es víctima de estos compuestos tóxicos que se generan en el medio ambiente, desde los militares, los periodistas o la gente que vive por la región, pues el aire es algo que no se controla

De acuerdo con la investigación de la académica Pérez Armendáriz, los daños que ocasionan los derrames de hidrocarburos pueden clasificarse en humanos, al patrimonio y ecológicos.

LA GASOLINA EN LA SALUD

Entre los daños a la salud se encontraron, principalmente, intoxicaciones. No obstante, como lo refiere la investigación de la académica de la UPAEP, en 2002 los niveles altos de intoxicación causaron la muerte de una menor.

El integrante del Centro de Investigación en Ciencias Médicas (CICMED) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), José de Jesús Garduño García, refiere que los daños a la salud por el contacto directo con la gasolina presenta efectos inmediatos como: náuseas, vómito, mareos, fiebre e irritación en la piel.

A través de una investigación hemerográfica realizada en el periódico local “Sol de Toluca”, se comprobó la existencia de estos síntomas en habitantes del municipio de Cuautitlán, en el Estado de México, donde en septiembre de 2018 se localizó una fuga de gasolina que afectó a la población infantil de la zona.

Aunado a esto, el investigador del CICMED refiere que la exposición a combustible en tiempos prolongados puede perjudicar, incluso, funciones vitales para el ser humano como la respiración.

La inhalación directa de gasolina puede llevar a neumonitis, es decir, una inflamación de las vías aéreas y esto puede afectar desde los bronquios hasta los alvéolos y dependiendo de la intensidad o cantidad de inhalación de la evaporación de la gasolina, puede llevar a tener hipertermia, fiebre, distrés respiratorio y llevar inclusive a situaciones mortales

Sin embargo, información de la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de Estados Unidos señala que algunos de los componentes de la gasolina pueden penetrar la piel, lo que propicia alteraciones en la sangre.

Aunque las afectaciones a la salud por el contacto o inhalación de la gasolina, provocada por un derrame o fuga, dependen del tiempo y cantidad a la que esté expuesta la persona, las características físicas de la población infantil la hace más propensa a alteraciones, incluso, mutagénicas, así lo refiere la investigadora Beatriz Pérez Armendáriz.

La exposición y toxicidad está en función de la masa corporal. Si bien es cierto que a un adulto de 80 kilos no le puede pasar nada, pero a un niño, a un bebé a una embarazada sí puede tener repercusiones importantes. Ellos decían algunas enfermedades como teratogénesis, por ejemplo, que un niño podría nacer con una malformación, algunos cánceres, pero la parte del cáncer es algo difícil de concluir porque tendría que hacerse toda una asociación de estos contaminantes con una investigación más profunda, más representativa

Si bien la asociación de la exposición a combustible con la presencia de cáncer en los humanos aún no está completamente explorada, el Centro Canadiense de Seguridad y Salud Ocupacional reporta que en estudios realizados en roedores, la gasolina provocó cáncer de riñón y de hígado.

Por este motivo, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha clasificado a la gasolina como una sustancia posiblemente carcinógena para el ser humano.

MÁS ALLÁ DE LAS LEYES

Cifras de Petróleos Mexicanos revelan que tan sólo en 2018 se contabilizaron 12 mil 581 tomas clandestinas en todo el país. El Estado de México representa el 10 por ciento del total con mil 268 tomas, lo que la posiciona en el lugar número cinco de la lista.

De acuerdo con la búsqueda hemerográfica realizada en el diario Sol de Toluca, la zona norte de la capital mexiquense fue uno de los puntos con mayor incidencia de este delito durante 2018.

Esto derivó en que en febrero de 2019 la Cámara de Diputados federal aprobó como delito grave el robo de combustible, principalmente, por las pérdidas financieras que representa esta actividad para el sector petrolero.

Aunque en la parte legislativa esta acción representa un avance, la investigación científica continúa desfasada, ya que las consecuencias no se reducen únicamente al ámbito económico.

Las consecuencias por el robo de hidrocarburos se extienden aún más cuando se analiza el medio ambiente, así lo explica el académico e investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), José Víctor Tamariz Flores.

En un derrame nosotros tenemos fugas de gasolina que entran en contacto con el suelo, al agua o bien al aire, entonces estos son los compartimientos de un ecosistema que se ven afectados por un derrame de gasolina

IMPACTO EN EL AMBIENTE

Si bien las investigaciones referentes a este tema tampoco han sido estudiadas a profundidad por el alto costo que representan, el investigador de la BUAP señala que las explosiones ocasionadas por el robo de combustibles incrementan los niveles de dióxido de carbono y óxidos de nitrógeno en el ambiente.

Esto ocasiona que los gases de efecto invernadero aumenten; lo que influye, en gran medida, sobre el calentamiento global.

De igual modo, el académico de la Facultad de Química de la UAEM, Julián Cruz Olivares, alude a que la presencia de los vapores de la gasolina se puede mezclar con el aire provocando, incluso, una explosión.

Si la gasolina se derrama bajo presión es más fácil que pase a la fase de vapor, eso ya es mucho más fácil que se inflame. El peligro más grande que existe en un derrame de gasolina es la explosión y el incendio, pero para que eso suceda se requieren tres componentes: que la concentración de hidrocarburos volátiles en el aire sea la adecuada y la fuente de ignición y el oxígeno

De acuerdo con el especialista de la Facultad de Química de la UAEM, tan sólo es necesario tener una concentración del 0.6 al 1.4 por ciento de gasolina por volumen de aire para que pueda explotar, mientras que la fuente de combustión no necesariamente tiene que ser el fuego, sino que puede ser una superficie caliente o una chispa de estática.

Pero las afectaciones no paran ahí. De acuerdo con los testimonios recabados por la académica Pérez Armendáriz durante su investigación en Puebla, además de los efectos en el aire, el suelo contaminado por hidrocarburos impide la cosecha de los alimentos.

Estas consecuencias inhiben la capacidad del suelo para retener agua y sus mecanismos para absorber otros nutrientes.

En el caso de los suelos agrícolas hacen como una impermeabilización, lo que ocasiona que no puedan acceder al agua y al no retener agua la vida de los suelos y la vida que está implícita, microorganismos y plantas, no pueden acceder a ese tipo de suelos y se pierden suelos fértiles para la agricultura

AFECTACIONES PATRIMONIALES

Al deteriorarse de esta manera los terrenos de cultivo, los suelos quedan infértiles generando pérdidas económicas para los propietarios. Esto sin mencionar que la presencia de robo de hidrocarburos ocasiona que los suelos tarden hasta 25 años en recuperarse.

Para reducir este tiempo, se necesita llevar a cabo un proceso de biorremediación del suelo, es decir, dar un tratamiento al área afectada para que quede libre de contaminantes. Pero, según el investigador de la UAEM, desarrollar este proceso es bastante costoso.

Tiene que ser un tratamiento específico, hay que hacer la excavación, remover este suelo, llevarlo a un laboratorio para su tratamiento y ya sea que el agricultor o el propietario decida si se le regresa la tierra libre de contaminantes o si se le repone. Por sí sola la tierra no se va a recuperar de la contaminación pronto porque se va a ir filtrando

El investigador de la BUAP señala que sanar tan sólo una hectárea de terreno que ha sido contaminado por hidrocarburos puede costar hasta 175 mil pesos y el proceso puede tardar años.

Estamos hablando de entre 1 o 2 años para hacer las primeras evaluaciones para ver hasta qué punto se ha dejado el contaminante y si eso no es suficiente tendríamos que repetir el proceso y profundizar en el derrame y la cantidad; no es lo mismo un derrame superficial de los primeros 20 centímetros donde un derrame se prolongó y afecto más capas del terreno

Los altos costos y el tiempo de espera dificultan el acceso de estos procesos para un agricultor. Sin embargo, este tipo de procedimientos pueden reducir de 25 a cinco años el tiempo de espera para limpiar los suelos.

REPARACIÓN DE DAÑOS

La organización civil mexicana “Carto Críticarefiere que el riesgo de contaminación o explosiones por el derrame de hidrocarburos es sumamente alto, con rangos que van desde los 20 hasta más de 300 metros.

Cabe destacar que aunque PEMEX es la dependencia responsable de contratar los procesos de sanación del suelo, los accidentes ocasionados por el robo de hidrocarburos no se atienden en la mayoría de los casos. Esto se debe a que los eventos se encuentran dispersos en gran parte del territorio nacional, lo que genera una incapacidad de la paraestatal para atender todos los incidentes.

La investigadora de la UPAEP señala que aunque la población únicamente conoce los accidentes de tomas clandestinas de manera pública cuando son catastróficos, las afectaciones del robo de combustible pueden alcanzar mantos acuíferos, ya que tan sólo un litro de gasolina derramada puede afectar entre dos y 10 millones de litros de agua.

En el caso del medio ambiente la parte de estos derrames de contaminación, el receptor final es difícil de prever porque si hay un manto acuífero cerca, los compuestos que forman la gasolina permean muy bien a través de las capas del suelo o subsuelo hasta llegar al manto freático y esa agua puede ser utilizada para riego de plantas, para llenar pozos de agua para beber, el receptor final pueden ser las plantas, los humanos o los animales

En la investigación hemerográfica, en medios locales se contabilizaron 70 pozos y cisternas de agua contaminados con combustible robado en octubre de 2018, en la zona norte de Toluca.

Los pobladores de la región indicaron que esta situación ocasionó la muerte de distintos animales y enfermedades en niños que utilizaron esa agua para consumo.

La Procuraduría Federal para la Protección del Ambiente en México (PROFEPA) cuenta con estadísticas sobre emergencias medioambientales asociadas a derrame de sustancias químicas.

Sin embargo, los datos más recientes se registran en 2016, es decir, no existen datos recientes oficiales sobre el impacto ambiental que representa la ordeña de ductos.

DESARROLLO DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

Aunque, principalmente, son las Universidades las que se interesan y generan este tipo de investigaciones, para el académica de la Universidad Popular Autónoma de Puebla, Pérez Armendáriz esto no es suficiente.

Asegura que las instituciones de educación superior se enfrentan a una limitante para desarrollar estudios relacionados a la presencia de este delito: la falta de recursos.

A mí una muestra de suelo para detectar si hay hidrocarburos peligrosos me cuesta mil 500, entonces obviamente si quiero hacer una investigación representativa se debe meter una buena cantidad de dinero para saber cuáles son los daños. Para hacer un análisis de dioxinas es muy caro, en México hay pocos laboratorios que tienen estos análisis, sí debe haber un apoyo por parte de CONACyT para hacer este tipo de investigaciones y también poder decir no hay riesgo o sí lo hay con fundamento

No obstante, el nivel de la investigación se desarrolla se limita al ámbito académico, quedándose sin la posibilidad de comprobar otros efectos como la asociación con el cáncer o el mejoramiento y reducción en los costos en los procesos de remediación de suelos.

Por este motivo, los especialistas señalan la importancia de que el Estado facilite la inversión en la investigación y divulgación de la ciencia, ya que pueden ser herramientas indispensables que ayuden a reducir delitos como el robo de combustible, pero además para conocer hasta dónde pueden llegar las consecuencias de este delito.

Que nosotros pudiéramos identificar bien donde están los derrames y que se crearán las instancias, quién va a financiar esta investigación porque las instituciones educativas no tienen los recursos como para ir por sus propios medios a hacer la investigación. Lo que más se hace es llevarnos una muestra de suelo o de agua y se hace a nivel de laboratorio la investigación y aparecerán nuestros artículos, pero desde el punto de vista de docencia pero todo lo demás ya no se resuelve

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