¿CÓMO PARTICIPÓ TOLUCA EN EL MOVIMIENTO DEL 68?

Daniela Sandoval.

En Toluca los universitarios que estábamos haciendo trámites para recuperar nuestras cartas de pasantes o realizar nuestro servicio social, lo que hicimos fue reunirnos entre varios grupos. Y entonces hicimos una manifestación por las calles de la ciudad para protestar en contra de la represión del gobierno en contra de los estudiantes de la Universidad Nacional y del Politécnico

Así es como Edgar Samuel Morales Sales, integrante del Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), recuerda una de las experiencias vividas en Toluca durante 1968.

En aquellos días, los ojos del mundo estaban puestos en México. Se acercaba uno de los acontecimientos que consolidarían a nuestro país como una nación moderna y en vías de desarrollo. Era la primera vez en América Latina que se llevarían a cabo los Juegos Olímpicos.

Pero también en esa época, había explotado uno de los movimientos estudiantiles y sociales más relevantes de la historia de México, que se extendió a lo largo y ancho del territorio nacional, ganando la simpatía de distintos sectores como el obrero y la clase media.

JÓVENES TOLUQUEÑOS EN LA LUCHA ESTUDIANTIL DE 68

En Toluca, no fue la excepción. Aunque fueron pocos, jóvenes toluqueños, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Máxima Casa de Estudios Mexiquense apoyaron este movimiento, así lo relata el cronista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEM, Julián Salazar Medina.

Aquí en Toluca fueron pocos los que estuvieron interesados en el movimiento del 68 y a lo mejor varios estudiantes y profesores fueron a México a apoyar en persona, por el lado de la población civil muchos lo veían como un acontecimiento preocupante, para otros era una cosa que estaba haciendo bien el gobierno porque estaba acabando con el comunismo y los guerrilleros

Para 1968, la Ciudad Universitaria de la UAEM ya contaba con las facultades de Comercio, Ingeniería y Leyes. Según recuerda el investigador Morales Sales, cuando aún era estudiante de Derecho, las marchas en apoyo a los estudiantes del entonces Distrito Federal salían de dicho espacio académico. Tomaban la avenida Morelos, una de las calles con más afluencia de gente en el centro de Toluca, hasta llegar a la Plaza de los Mártires e, incluso, a la Rectoría de la UAEM.

Pero la solidaridad que mostraron los jóvenes universitarios fue desapareciendo conforme tomaba fuerza la lucha estudiantil en la capital del país, así lo narra el investigador de la UAEM.

Cuando era joven yo vivía en la casa de mis padres y agentes de gobernación nos fueron a ver y advertir que no siguiéramos fomentando este tipo de expresiones, de manifestaciones porque nos iban a acusar de disolución social y eso era delito federal. Sin embargo, continuamos las reuniones, pero los que se quedaron después del 2 de octubre en la Universidad prefirieron amainar las protestas porque la represión ahí se hizo más cruel

SIN LUGAR PARA LOS DISIDENTES

En ese entonces, el artículo 145 del Código Penal Federal contemplaba la figura de delito de disolución social que varios años antes, en 1941, el otrora presidente de la República, Manuel Ávila Camacho, había promulgado a causa de la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de evitar la insurgencia de cualquier propaganda política que perturbara el orden público y la paz social en el país.

Esto fue suficiente para que el gobierno federal reprimiera cualquier tipo de disidencia política y que además estuviera legalmente respaldado.

A veces nosotros hacíamos algunas asambleas y los primeros que estaban en medio de nosotros eran agentes de gobernación del Estado y ellos eran ojos y oídos de los funcionarios públicos. Y había gente infiltrada, gente que provocaba como también existían en la Universidad Nacional, que se infiltraron en los grupos estudiantiles que propiciaron la represión

CENSURA EN LA PRENSA

Toluca era una ciudad tranquila. Sus habitantes eran de un pensamiento muy conservador y la prensa local se limitaba a mostrar la versión oficial del movimiento estudiantil desde que estalló el conflicto entre los estudiantes de preparatoria.

Una investigación propia realizada en la hemeroteca de la Biblioteca Central del Centro Cultural Mexiquense en Toluca, en la que se consultaron los periódicos del 22 de julio al 5 de octubre de 1968, detalla que la prensa local no informó del inicio del conflicto estudiantil, sino hasta que el movimiento fue tomando mayor fuerza y las autoridades se habían pronunciado al respecto.

Para el mes de agosto, la cobertura y seguimiento del movimiento estudiantil a nivel nacional era inevitable. Sin embargo, se limitaba a abundar en declaraciones de autoridades del gobierno federal, más no en las de los estudiantes.

Intervención extranjera, terroristas, comunistas o elementos subversivos” eran algunas de las palabras con las que se referían a los estudiantes y a las movilizaciones que encabezaban en los periódicos del Valle de Toluca.

De acuerdo con la académica de la Facultad de Humanidades de la UAEM, América Luna Martínez, quien en aquel entonces vivía en la Ciudad de México, esto contribuyó a que la información que circulaba en otras partes del país fuera controlada, sin embargo, la población buscaba otros medios para informarse.

En ese momento, también la prensa por la influencia que tenía de la autoridades gubernamentales no daba una cobertura de lo que estaba ocurriendo en realidad, entonces nuestras fuentes de primera mano eran otras, digamos todas las redes familiares

Un artículo del investigador de la Facultad de Humanidades, Abelardo Hernández Millán, sobre la participación de los toluqueños en el movimiento del 68, escrito para la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, relata que desde las primeras semanas de agosto se comenzaron a registrar muestras de apoyo por parte de alumnos de la UAEM, tan sólo un mes después de que se diera por iniciado el conflicto estudiantil.

De acuerdo con este documento, el periódico de mayor circulación en la capital mexiquense ya daba cuenta de los acontecimientos suscitados en la ciudad. Asimismo, en los diarios locales se publicaban notas informativas y de opinión en contra de las movilizaciones sociales y la violencia que estas fomentaban.

Para el 3 de octubre, un día después de ocurrida la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, la prensa local aún no emitía información relacionada a este hecho, sino hasta el día 4.

Las cifras de las muertes de aquella noche y la explicación de cómo había iniciado el enfrentamiento obedecían a la versión del gobierno.

El paso del tiempo, así como la censura dejaron hojas desgastadas y cortadas, que ahora son las únicas que dan testimonio de lo sucedido la noche del 2 de octubre en la Ciudad de Toluca.

OTRAS FUENTES DE INFORMACIÓN

Los jóvenes universitarios de Toluca contaban con otras fuentes de información. Propaganda en favor de las demandas estudiantiles era frecuentemente encontrada en manos de estudiantes mexiquenses.

El cronista Salazar Medina asegura que con la información a cuentagotas y la difusión por parte del gobierno de que el movimiento estaba financiado por agentes del exterior que buscaban desestabilizar el país, invadía el desinterés y la apatía en la capital mexiquense.

Toluca siempre ha sido una ciudad muy conservadora. En ese entonces había pocas colonias, Toluca era muy pequeños todavía, entonces en algunos lugares se discutía, se platicaba y en otros era una noticia como cualquiera otra. Y sobre todo la mayoría de la gente pensaba, por la información que se daba, que los que estaban haciendo el movimiento eran comunistas, que eran guerrilleros. La prensa local pues daba los refritos que da en este tipo de situaciones, entonces la gente decía “estos son comunistas, estos son agitadores”, lo cual no era cierto

SOLIDARIDAD Y APOYO MEXIQUENSE

Pero así como había poca afinidad por parte de algunos toluqueños con los estudiantes, hubo también muestras de apoyo y solidaridad en otras partes del territorio mexiquense.

Tal fue el caso de la Normal de Tenería ubicada en Tenancingo, así como de otras escuelas de educación secundaria y técnicas en los municipios de Tianguistenco, Nezahualcóyotl y Tlalnepantla que se declararon en paro para protestar por las agresiones del ejército contra estudiantes.

Sin embargo, la académica Luna Martínez, asegura que ya en la Ciudad de México las autoridades habían tomado medidas para impedir que se sumaran más jóvenes a la lucha y que tuviera alcances mayores.

Yo estudiaba la secundaria, entonces como estudiante de secundaria que también estaba en un contexto cultural interesante en el sentido de que había una emergencia del rock and roll, del protagonismo juvenil en otros lados. Por otro lado, yo vengo de una familia de una tradición de lectura y de una postura atenta al acontecer nacional. Entonces, por supuesto que se da el movimiento del 68 y mi familia estaba bastante atenta a esa gran movilización que nadie se esperaba y también, para mí aunque yo estuviera en la secundaria fue muy impactante que nos adelantaran la clausura del ciclo escolar, precisamente para mandarnos a nuestras casas y estar menos expuestos

Este fue el mismo caso de la Autónoma Mexiquense. Las aulas de la Universidad se encontraban desiertas a causa de las vacaciones de fin de curso. Pero esto no fue coincidencia, según señala el investigador Morales Sales.

Se adelantó un semestre para evitar los conflictos y que estuvieran los estudiantes en sus casas y no en las universidades. La idea era que estuvieran desactivadas las Universidades para evitar que el conflicto pudiera crecer

A pesar de que las calles estaban vacías por las vacaciones, la solidaridad entre jóvenes toluqueños continuaría.

En aquella época, en la mayoría de las universidades públicas del país se habían formado sociedades y federaciones universitarias de alumnos con el objetivo de agrupar a todos los estudiantes y representarlos ante el Consejo Universitario.

El cronista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales cuenta que dirigentes de estas sociedades de alumnos mantuvieron contacto durante los últimos días de agosto del 68 con estudiantes integrantes del Consejo Nacional de Huelga, para continuar con las actividades en favor de los estudiantes del Distrito Federal.

Vinieron los del Comité de Huelga a Toluca y se reunieron con los de la FEU y con la sociedad de alumnos. Y aquí se escribió un acuerdo de apoyo al movimiento estudiantil en México por parte de los estudiantes de la Universidad del Estado, pero hasta ahí llegó. Posiblemente algunos estudiantes dijeron vamos a ir a las manifestaciones con ustedes pero poco se dio. Yo recuerdo que vinieron estudiantes de la Universidad y del Politécnico que eran miembros del Comité de Huelga a invitar a compañeros de aquí de la Universidad y sí se dio el apoyo pero fue el apoyo virtual, pero no fue presencial de que fueran de aquí a apoyar

Si bien la participación de estudiantes mexiquenses fue constante, los apoyos se mantenían en la capital del Estado de México. Fueron pocas las salidas que se registraron hacia la Ciudad de México durante la gesta del movimiento estudiantil.

Las comunicaciones entre Toluca y la capital se mantenían fundamentalmente por teléfono. El trayecto en aquel entonces era largo, lo que propició que muchos estudiantes desistieran de manifestarse fuera de la ciudad.

Aunado a esto, los gobiernos federal y estatal ya habían montado vigilancia en los límites de ambas ciudades para impedir el paso de estudiantes. El investigador Morales Sales recuerda esta situación.

Para ir a Ciudad Universitaria había autobuses, pero no había metro y entonces el trayecto era largo. Fuimos varias veces y nos unimos a los grupos de estudiantes. Entonces era difícil, había retenes efectivamente pero pocas veces se hacían retenes en el transporte público, pasabas más desapercibido, que sí hubo algunos compañeros que iban en auto que pedían del papá y si la policía veía un auto lleno de jóvenes entonces era más fácil advertirlos

EL 68 CIMBRÓ CONCIENCIAS EN TOLUCA

Pese a los desatinos de las sociedades de alumnos para manifestar su solidaridad con la lucha estudiantil de 1968, el oficialismo en la prensa local y nacional y la desinformación que abundaba durante la época, en la ciudad de Toluca hubo registro de la participación de algunos jóvenes ante uno de los fenómenos sociales que marcaría la historia de México.

Nadie en aquella Toluca conservadora hubiera pensado que las demandas de los estudiantes terminarían con una matanza de estudiantes. Aunque la participación de los toluqueños en esta lucha fue parcial, se logró crear una conciencia de los cambios sociales y políticos que necesitaba el país.

Toluca ya no fue la misma. La ciudad conservadora iría cambiando poco a poco. Los investigadores aseguran que el movimiento de 1968 fue una pauta para detonar otros movimientos sociales y estudiantiles en años subsecuentes, así como los reclamos de una universidad e instituciones más plurales y democráticas en la entidad y en el país.

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