PUEBLOS INDÍGENAS EN MÉXICO: VISIBILIDAD POLÍTICA

Daniela Sandoval.

En México, existen 69 lenguas indígenas. Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (1) contabilizan que en latinoamérica hay 822 pueblos indígenas mientras que en nuestro país se ubican 78, lo que significa que uno de cada diez mexicanos es de origen indígena. Sin embargo, la poca participación de estos pueblos en el ámbito político es un conflicto al que siguen enfrentándose en distintas regiones de México.

Pese a la diversidad de lenguas, costumbres y tradiciones su representación pública y política es escasa. Desde los tarahumaras en el norte de México hasta las etnias mayas en Yucatán y los tzotziles y tzeltales en Chiapas comparten una situación histórica: la exclusión de los procesos económicos, sociales y políticos, así lo afirma la vocera del Congreso Nacional Indígena, María de Jesús Patricio Martínez, popularmente conocida como “Marichuy”.

En mayo de 2017, el Congreso Nacional Indígena nombró a Marichuy como vocera para representar a la organización de pueblos originarios de México en el proceso electoral de 2018 y competir como la primera mujer indígena por la Presidencia de la República, bajo la consigna de visibilizar la agenda indígena.

Nuestro hermanos del Ejército Zapatista nos plantearon esta propuesta pero no como un fin electoral, sino como un fin de organizarnos ante toda esta problemática que se tiene en las diferentes regiones del país, participar con un Consejo Indígena de Gobierno que estaría representado por diferentes hermanos indígenas de los diferentes pueblos de México. Entonces sí era visibilizarse pero a la vez organizarnos

EXCLUSIÓN DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Durante la década de los 90, en la región latinoamericana surgieron distintos movimientos en favor de los pueblos originarios como el primer levantamiento de los indígenas del Ecuador y la insurgencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional al sur de México. (2)

Representaron uno de los fenómenos sociales y políticos más novedosos en la historia reciente. El objetivo era ganar espacios de participación e incorporar temas nuevos en la agenda política, así lo manifiesta la académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México, Laura Mota Díaz.

El resurgimiento de los movimientos indígenas fue muy importante y fue un detonante para lo que hoy día estamos viviendo con relación a la lucha que están haciendo los pueblos indígenas para ganar espacios de participación y aún así lo están haciendo con muchas dificultades. Desde la parte oficial los indígenas siguen siendo excluidos, pero desde su forma de organización, ellos están ganando espacios porque se han reivindicado como pueblos originarios y han rescatado la organización social, política y económica y junto con ello han exigido su inclusión dentro del sistema político

Sin embargo, la participación de este sector de la población no ha sido incluida. Para el investigador de la Facultad de Antropología de la UAEM, Mauricio García Sandoval, es mínima la incorporación de personas de origen indígena a los partidos políticos, lo cual contribuye a que tampoco puedan acceder a un cargo de representatividad.

Su participación en la vida pública se mantiene con la entrega de dádivas a través programas sociales o de cargos en instituciones que no resuelven sus necesidades reales.

Creo que a lo largo del tiempo se han dado muchos cargos, no podemos decir que no, incluso podríamos mencionar que cargos de representatividad en el Estado de México está el CEDIPIEM. A nivel nacional la CDI que son de representación de pueblos originarios, entonces lo que se busca es que están personas de pueblos originarios en estos cargos, pero si preguntamos a las comunidades cuáles son los beneficios, ellos dicen que son pocos

Ante este panorama, la académica de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, Laura Valladares de la Cruz, asegura que en algunos sectores de los pueblos originarios, sus integrantes se han preparado para ser elegidos en un cargo público, pero también para exigir respeto a su identidad.

Hay distintas dimensiones de la participación política por la vía electoral o la representación de los pueblos indígenas. Hay un movimiento importante y fuerte que están luchando por conquistar espacios de representación en los municipios, en los estados, en el congreso porque está la convicción de que es una área legítima, legal, ciudadana en la que pueden incidir y hay gente preparada. El caso de las mujeres indígenas tienen más de una década de estar preparándose para ser consideradas como representantes en un cargo

REPRESENTATIVIDAD POR LEY

En 2001, el presidente de la República de México, Vicente Fox Quesada, promovió la reforma al artículo segundo constitucional a través de la llamada “Ley Indígena” en la que se reconocía la composición pluricultural del país sustentada en los pueblos indígenas y se aceptaba la designación de autoridades propias de acuerdo con sus usos y costumbres.

Además, la representación indígena quedó finalmente establecida con el mandato de que en los distritos electorales uninominales deberá tomarse en consideración la ubicación de las comunidades indígenas a fin de propiciar su participación política.

Sin embargo, de acuerdo con el libro “La representación legislativa de los indígenas en México” del investigador del Colegio de México (3), Willibald Sonnleitner, no fue sino hasta 2004 que el entonces Instituto Federal Electoral (IFE) promovió una re-distritación electoral en la que se contemplaban los criterios culturales. Como resultado, se obtuvo la creación de 28 distritos indígenas que incluían municipios en los que por lo menos el 40 por ciento de su población fuera indígena.

Una investigación del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) (4) sobre diputados indígenas en México refiere que, desde 2006 a 2015, la legislatura federal se renovó cuatro veces. En cada uno de estos períodos se pretendía que hubieran 28 legisladores indígenas, es decir, el 9.3 por ciento de los cargos uninominales en la Legislatura Federal. Sin embargo no todos los que ocuparon dichos cargos se reconocieron como indígenas, de acuerdo a la académica de la UAM.

El tema es cómo hacer que quienes llegan al Congreso sea población que esté comprometidos con sus pueblos, que tenga una agenda indígena. Porque sí han llegado indígenas, desde el 88 podríamos ubicar, 17 es la bancada más grande pero no todos se asumen como indígenas. Están ahí, se pueden reivindicar en algún momento como indígenas pero tampoco tienen agenda indígena

En el Estado de México, donde habitan más de 200 mil  indígenas de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, se ha tenido registro de legisladores de origen étnico.

Uno de los casos representativos fue el de Florentina Salamanca Arellano, quien en 2009 proveniente de la comunidad mazahua del municipio de San Felipe del Progreso, rindió protesta como diputada de la 57 legislatura local. Fue la primera y única diputada de origen indígena que ha mantenido su vestimenta y lengua tradicional ocupando un cargo público.

PÉRDIDA DE IDENTIDAD

En México los políticos suelen negar el origen indígena, ya que se relaciona con cuestiones negativas y de exclusión social, sostiene el investigador García Sandoval. Por ello, cuando un integrante de un pueblo originario es integrado al sistema político, no se reconoce como tal.

Las células de poder cuando incluyen a personas que vienen de comunidades originarias fuerzan un poco esa pérdida de identidad y estos individuos rechazan su identidad de origen. Ellos nunca se han sentido representados porque no se han escuchado las peticiones que tienen y políticamente pareciera ser que los escondemos. Entonces se minimizan este tipo de espacios

Al incluir a los pueblos indígenas a través de cargos públicos, se les despoja de su lengua materna así como de su vestimenta y otros elementos de su identidad. Pese a las curules asignadas, para la académica Mota Díaz, la pugna política protagonizada por grupos indígenas va más allá de tener representatividad en los poderes públicos; buscan visibilizar sus causas.

Lo que estamos viviendo hoy en día son estos procesos de lucha por obtener algunos espacios dentro del poder político. Si lo vemos desde el caso de Marichuy, estamos viendo que en realidad no es que ellos estén queriendo ganar un espacio dentro del poder de gobierno federal, sino lo que están tratando de hacer es que se visibilice su lucha, que sean incluidos y que se respeten sus formas de organización.

Para García Sandoval es momento de que México se considerare como una nación pluricultural no sólo en la ley, sino en la práctica y con ello reconocer y respetar las formas de organización de los pueblos indígenas.

Hay que reconocer y respetar los usos y costumbres porque hay varias formas de tener un vínculo social. Porque si a ellos les ha funcionado hay que seguirlos manteniendo. Tiene que haber ese reconocimiento de la cultura y además saber que México es una nación pluricultural, entonces no hay nada más una comunidad indígenas, hay muchas y cada una tiene su particularidad. Y ese reconocimiento tiene que estar normado y legalizados desde la parte federal para que, de esa forma, a nivel estatal y municipal sean respetados

POLÍTICA ASISTENCIALISTA PARA GRUPOS INDÍGENAS

Magdalena García Hernán es integrante del Congreso Nacional Indígena, originaria San Antonio Pueblo Nuevo en San José del Rincón, Estado de México. Como parte de la comunidad mazahua en dicho municipio, afirma que los partidos políticos no representan a los pueblos originarios ya que la entrega de programas sociales no resuelven sus demandas.

También decimos en el Congreso Nacional Indígena que no vamos a terminar en un partido político, porque los partidos políticos nos han dividido a los pueblos. Los pueblos y las comunidades nos organizamos como hermanos. Pero los partidos nos dividen a través de engaños, de las migajas que nos ofrecen, las becas, las despensas que piensa la gente que nos están regalando, pero eso lo están haciendo a cambio de nuestro territorio

Para la académica Valladares de la Cruz, lo que en realidad cambiaría la situación en la que se encuentran los pueblos originarios de nuestro país es un cambio de rumbo en el modelo económico.

Los programas sociales, sin duda, tienen un papel muy importante porque mientras la gente reciba recursos, disminuye mucho su capacidad de confrontación porque se siente comprometida, entendiendo la cultura indígena de la reciprocidad. Sí tienen un papel muy eficiente para mantener el conflicto latente. Tiene que ver con los territorios, con la llegada de megaproyectos de múltiples tipos, de tal suerte que sí estamos en una situación muy delicada que tiene que ver con la puesta nacional de volvernos a colocar como exportadores de materias primas en un territorio muy rico y muchos de esos territorios son indígenas

HACIA UN MODELO IDEAL

El rumbo ideal de los pueblos indígenas sería el reconocimiento a sus usos y costumbres, afirman los académicos.

Un informe del CEPAL (5) refiere que de los 570 municipios del estado de Oaxaca, 152 han optado por gobernarse a través de los partidos políticos, mientras que 418 se rigen por el sistema de usos y costumbres de las comunidades, el cual está reconocido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

En Chiapas, durante 1995 se reformó el Código Electoral de la entidad. De acuerdo con el investigador Willibald Sonnleitner, se estableció que los partidos políticos debían elegir a ciudadanos indígenas como candidatos en los municipios con mayor población originaria con previo procesos de selección interna respetando los usos y costumbres. Con esta reforma, se reconoció legalmente una práctica informal que se aplicaba desde 1985.

Los académicos señalan los casos de Oaxaca y Chiapas como modelos en los que existe el reconocimiento de los pueblos originarios. En la mayor parte de esos territorios, se respetan los sistemas de usos y costumbres propios de las comunidades.

Hay otra forma de participación política pero no es electoral. Es esta de los pueblos del movimiento de Marichuy, del CNI del propio EZLN que buscan incidir, que buscan que se voltee la mirada a los grandes problemas. Tienen un papel fundamental en este país, no importa que no esté en la boleta, que no se consiguieron los votos. Y siempre se dijo no queremos participar ni sentarnos en la silla presidencial, queremos abrir a debate la problemática y queremos que funja este proceso como una bisagra que permita reorganizarse

El empoderamiento de los pueblos indígenas debe entenderse y llevarse a cabo a través de la posibilidad de las comunidades a poder ejercer sus formas de participación libremente, sin imponer formas de organización del poder formal ni despojarlos de sus elementos de identidad. Cambiar el modelo económico del país y respetando sus territorios y recursos naturales.

Nosotros como Congreso Nacional Indígena surge la propuesta desde los pueblos pero no solamente es para los pueblos indígenas, sino para todo México. Por eso no nos interesa mucho llegar arriba al poder porque sería lo mismo: quitar y poner y abajo qué

 

REFERENCIAS

 

  1. https://news.un.org/es/story/2014/09/1311871
  2. http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20101026124338/2Davalos.pdf
  3. http://portal.te.gob.mx/sites/default/files/32_representacion.pdf
  4. http://repositorio-digital.cide.edu/bitstream/handle/11651/587/150933.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  5. http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/37050/S1420783_es.pdf

 

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