VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO: TRANSMISIÓN GENERACIONAL

Daniela Sandoval.


Las primeras relaciones amorosas del ser humano ocurren en la adolescencia, sin embargo en esta etapa es más común que se confundan conductas agresivas con muestras de afecto, lo que puede originar noviazgos violentos.

De acuerdo con la académica de la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México, Jaqueline Mota Palma, estas situaciones se presentan porque el adolescente no posee los comportamientos sociales idóneos para la solución de problemas.

El  CIRCULO DE LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Asimismo, asegura que este fenómeno, en varias ocasiones, es motivado por patrones socioculturales y educativos que van reproduciendo valores, comportamientos y costumbres que se trasmiten de forma generacional.

Las agresiones entre los padres que son atestiguadas por los hijos o cometidas contra ellos, pueden tener una incidencia en la repetición de estas mismas conductas dentro de las relaciones de pareja. La académica Mota Palma estima que tres de cada 10 personas repiten los patrones de violencia que han visto durante la infancia.

Puede influenciar porque si se está acostumbrado a vivir un clima de violencia, la violencia se va a normalizar. Se va a creer que si mis padres vivieron así entonces es normal que yo la genere o que yo viva en un clima de violencia, porque a ellos les está funcionado. Entonces se ha visto que cuando una de las personas, en una relación de pareja, violenta es porque puede haber una tendencia de un clima familiar violento. Es una tendencia que de cada 10 personas, tres manifiestan estos mismos patrones. Un 30 o 40 por ciento estaría manifestando repetición de estos patrones de violencia

Una investigación del Colegio de México titulada Socialización y violencia: desarrollo de un modelo de extensión de la violencia interpersonal a lo largo de la vidarefiere que los adultos que sufrieron violencia durante la infancia, tienen aproximadamente 85 por ciento de probabilidad de vivir agresiones en su entorno familiar y de pareja.

La misma investigación señala que una de las variables más asociadas a la violencia en el noviazgo, es la previa exposición a la violencia en el ámbito familiar. Asimismo, indica que el ciclo de violencia en la familia podría relacionarse con el patrón de conductas tradicionales hacia el rol de la mujer, lo que conlleva a un círculo de la violencia de género ya que asimila estas actitudes y las normaliza e impide la ruptura del maltrato.

Rocío Álvarez Miranda, Coordinadora Institucional de Equidad de Género de la UAEM, afirma que la familia representa el primer círculo donde interactúa un ser humano, por lo tanto las actitudes aprendidas ahí serán una referencia para relacionarse en otros ámbitos.

La familia es el primer ámbito de socialización de las personas. A través de la socialización los seres humanos aprendemos la forma en que resolvemos problemas, las expectativas, valores y cosas de cómo observamos el mundo, pero también la forma en que nos relacionamos con los demás.  Nosotros aprendemos esta parte de relacionarnos con el otro de manera amorosa, a través de la relación o de lo que observamos en los padres

ROLES DE GÉNERO Y VIOLENCIA

De acuerdo con la investigación La abierta competencia entre el reconocimiento jurídico y la valoración social de la Universidad Nacional Autónoma de México,  los estereotipos rígidos de género, en particular el de la sumisión y obediencia que se transmite de mujer a mujer en la familia, contribuyen a naturalizar la violencia y a significarla como destino natural de muchas mujeres.

De esta forma, los roles de género que se reproducen y transmiten en el ámbito familiar, imponen a la mujer un imperativo de sometimiento a la violencia, así lo asegura la especialista Álvarez Miranda.

Los roles y los estereotipos lo que hacen es generar factores de reproducción de las violencias de género. Los roles se aprenden en esta primera socialización que es la familia, pero también lo que se espera que seas, los estereotipos. Entonces la familia es muy importante porque a través de la reproducción de los roles y de los estereotipos reforzamos las posibilidades de existencia de las violencias de género

 IMPORTANCIA DE LAS PRIMERAS RELACIONES

La académica de la UAEM, Jaqueline Mota Palma, asegura que, por este motivo, se deben detectar signos de violencia durante las primeras relaciones de una persona, ya que este constituye una experiencia que fomenta las bases para las relaciones sentimentales en la adultez, siendo un posible antecedente para la violencia de pareja e intrafamiliar.

En la adolescencia es la época donde más se dan este tipo de manifestaciones porque es una época donde el adolescente busca la aceptación de los otros, está en conflicto constante con la autoridad y entonces busca relacionarse afectivamente y sentirse parte de algo. Por ello puede permitir o puede ejercer la violencia como una forma de expresión, que no es sano porque entonces estos patrones se vuelven normales y formas de vida que perjudican la integridad de las personas

Sin embargo, las especialistas afirman que la violencia en una relación de pareja puede presentarse a cualquier edad, sin importar el estrato social o educativo que se tenga.

Alina es una joven que vivió violencia durante su noviazgo cuando tenía 20 años. Los primeros signos de violencia se presentaron como algo que consideraba normal en una relación de pareja.

Me empecé a dar cuenta de estos signos de agresión cuando al principio era un poco celoso conmigo. No le gustaba que usara prendas de vestir muy cortas o con escotes, decía que era una falta de respeto para él.  Yo tampoco era de usar mucho ese tipo de ropa y dije, bueno igual si a él le molesta no tengo ningún problema, era como un sacrificio que yo estaba dispuesta a hacer.  También me empezaba a pedir el celular. Yo en ese entonces no me daba cuenta que esa era una agresión, que una persona tuviera acceso a tu intimidad, porque al final de cuentas el celular es un artículo personal

Como Alina, se estima que el 46.3 por ciento de las mujeres son víctimas de algún tipo de violencia en sus relaciones de pareja, así lo afirma la académica Mota Palma.

NORMALIZACIÓN DE  LAS AGRESIONES 

Sin embargo, no todas las mujeres son capaces de identificar las agresiones que se encuentran más allá de la violencia física. La Organización de las Naciones Unidas señala que menos del 40 por ciento de las mujeres que sufre una situación de violencia busca algún tipo de ayuda. 

La reproducción y normalización de estos roles y estereotipos sumados a la violencia que se genera dentro del ámbito familiar, puede derivar en agresiones ya sean emocionales, físicas o sexuales, poniendo en riesgo la propia vida y llegando a la consecuencia última y más grave de la violencia de género: el feminicidio.

Yo me fui a vivir a su casa y con su familia. En este periodo yo empecé a darme cuenta que sus papás eran también muy agresivos, sobre todo su papá, y su mamá tenía un rol muy sumiso. Entonces fue ahí que empecé a comprender que él estaba siguiendo un patrón sobre todo de su papá. La gota que derramó el vaso fue la vez que me pegó. Discutimos por una situación, terminé en el piso y el arriba de mí tomándome del cuello. Ahí fue cuando me espanté porque yo sabía que él era agresivo, pero nunca pensé que fuera capaz de pegarme. Entonces fue como un shock para mí porque realmente abrí los ojos y dije: ¿qué estoy haciendo aquí?, ¿por qué no lo vi venir desde antes?, desde que me prohibía ver a ciertas personas, desde que no le gustaba como vestía y me revisaba mis mensajes de texto. En ese momento no lo veía como violencia como tal

FEMINICIDIO, CONSECUENCIA ÚLTIMA DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

La Coordinadora de Equidad de Género de la UAEM asegura que aproximadamente el 60 por ciento de los feminicidios que se cometen en el país y en el Estado de México son perpetuados en el ámbito familiar, ya sea por la misma pareja o por un pariente cercano a la víctima.

Asimismo, asegura que aunado a la exposición a conductas violentas dentro del núcleo familiar, otra de las causas por las que las mujeres no enfrentan la violencia en sus relaciones de pareja tiene que ver con el patrón de conductas aprendidas en este ámbito.

También tiene que ver con una indefensión aprendida que es otro factor psicológico importante en las violencias. Las mujeres regularmente son educadas a tener una perspectiva de una situación de indefensión aprendida, en el sentido en que les dicen “no pegues, no protestes, aguantate, así es esto

Las especialistas universitarias señalan que evitar la violencia en el noviazgo es más fácil si se conocen las señales que la denotan. Por ello, recomiendan estar alerta de ciertas conductas como críticas constantes, celos excesivos, actitudes controladoras relacionadas a la forma de vestir, de comportarse, e incluso, hacia las amistades. Sugieren hablar con alguien de confianza si se considera estar en peligro, ya que algunas personas dudan de si están o no en una relación de noviazgo violenta.

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