Smartphone: De Herramienta Tecnológica a ‘Extensión de la Mente’

Ginarely Valencia.

‘Se me acabó la pila’ o ‘no me puedo conectar’ son frases cada vez más comunes que se emplean cuando tenemos algún problema con nuestro teléfono celular. Angustia, ansiedad y nerviosismo son las emociones que las acompañan.

Cuando no tengo señal, me siento ansiosa y como que triste porque como que necesito estar comunicada como cuando no has comido y tienen mucha hambre, sientes que te hace falta algo. Me siento frustrado porque si me necesito comunicar con alguien ya no voy a poder porque ya se le acabo la pila a mi celular, siento como frustración, ansiedad porque me siento desconectado e inseguro

 

A partir del nuevo milenio, el teléfono celular pasó de ser una herramienta para comunicarnos a ser un artefacto que concentra parte de nuestra vida. Luis César Torres Nabel, especialista en psicología de la Universidad Pedagógica Nacional en la unidad Guadalajara, refiere que el smartphone es el mejor ejemplo de lo que la neurociencia denomina ‘mente extendida’, un concepto que surgió en la década de los 90’s y que ha cobrado importancia porque explica la relación que tiene el ser humano con las herramientas tecnológicas.

Este aparato está funcionando como una extensión y un depositario de muchas cosas que antes solo ocurrían en nuestra mente. La mente en sí necesita de una especie de extensión artificial para que funcione, porque sino sería como una computadora sin Internet. Una mente sin interrelaciones con el exterior sería una mente en blanco

El también miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, agrega que la mente necesita de esas interacciones con artefactos culturales con los que cuenta el ser humano como símbolos, lenguaje, tradiciones y tecnología, que son elementos que nos conforman como civilización y pueden explicar cómo funciona la mente.

NUESTRA VIDA EN UN SOLO DISPOSITIVO

El teléfono celular se ha vuelto imprescindible para el ser humano, casi en todas las actividades que desarrolla está involucrada esta herramienta tecnológica. Las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía revelan que 81 millones de personas en México tienen acceso a un teléfono celular y de estos, el 74.8 por ciento cuentan con un smartphone, es decir, tres de cada cuatro usuarios.

Además, entre 2015 y 2016 se incorporaron 10 millones de personas al uso de un smartphone, lo que equivale a un aumento de casi 10 por ciento, reveló la “Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares 2016”.

De acuerdo con Tania Morales Reynoso, especialista en psicología y educación de la Universidad Autónoma del Estado de México, se ha incrementado la dependencia al teléfono celular, principalmente en adolescentes y jóvenes.

El teléfono es un aparato que me va a permitir que yo lleve a cabo múltiples acciones con la información porque puedo tener acceso a Internet y puedo acceder a mensajería instantánea, al correo electrónico, juegos, redes sociales, etcétera. Pero no es adicción al aparato como tal sino a las acciones que se pueden realizar

Global Mobile Consumer Survey 2016 -encuesta realizada por la empresa Tecnología, Medios y Telecomunicaciones de Deloitte– reveló que el 83 por ciento de los usuarios revisa su smartphone en los primeros 30 minutos de la mañana, mientras que el 80 por ciento interactúa con su teléfono en los 30 minutos previos a dormir.

De dos mil encuestados en línea, de edades entre 18 y 55 años, el 83 por ciento de los usuarios revisa su smartphone en los primeros 30 minutos de la mañana, mientras que el 80 por ciento interactúa con su teléfono en los 30 minutos previos a dormir.

Pero ¿cuál es la primera actividad que realizan al día? El 38 por ciento de los usuarios consultan las redes sociales mientras que el 27 por ciento revisan los mensajes instantáneos.

El investigador Luis César Torres Nabel considera que en el smartphone se concentra gran cantidad de nuestra vida, lo que ha provocado que se reste actividad a nuestra memoria.

Ahora se centraliza todo en este aparato, un calendario, un reloj, un espacio de comunicación con otras personas, un teléfono, un espacio para guardar información. Estamos centralizando una gran cantidad de nuestra vida en este aparato que aparte lo podemos traer con nosotros en todo momento

Para muestra basta un botón. ¿Quién de los lectores es capaz de recordar al menos cinco números telefónicos sin necesidad de entrar al directorio de su móvil o mencionar las fechas de cumpleaños de sus amigos sin consultar sus redes sociales?

No cumplir con este ejercicio demuestra la pérdida de habilidades mentales y la transformación de nuestra vida de un sistema análogo a uno digital, sostiene Torres Nabel.

En tanto, Morales Reynoso asegura que de acuerdo con proyecciones científicas el uso del smartphone compromete la memoria del ser humano y se pronostica que en un futuro sólo se contará con una memoria a corto plazo.

PADECIMIENTOS QUE LLEGARON CON EL SMARTPHONE

El uso excesivo del smartphone implica afectaciones físicas, ya que la radiación del teléfono celular puede causar una neuralgia occipital, que es un problema que proviene de inclinar la cabeza para mirar la pantalla, refiere Héctor Manuel Tlatoa Ramírez, investigador de la UAEM.

Además manipular la pantalla con el pulgar, puede generar tenosinovitis y síndrome de túnel carpiano. Si se utilizan por mucho tiempo y con alto volumen los audífonos puede causar un trauma acústico y disminución de la audición a corto plazo, advierte Tlatoa Ramírez.

Pero eso no es todo, además de la fatiga visual por las pantallas luminosas tan cerca de nuestros ojos, el uso del celular inhibe el sueño.

La luz azul que emite el celular da el reflejo retino-hipotalámico, este reflejo inhibe la secreción de la melatonina y nos estamos en estado de vigilia permanente. Y al no tener melatonina no conciliamos el sueño y obviamente esto nos lleva a insomnio. Hay personas que ponen el celular debajo de la almohada esperando el mensaje y están al pendiente y no duermen

De acuerdo con la encuesta realizada por la empresa Tecnología, Medios y Telecomunicaciones, durante la madrugada, el 79 por ciento de los usuarios en edades de 18 a 24 años verifican su teléfono durante la madrugada. De estos, el 44 por ciento revisa la hora, el 35 por ciento mensajes instantáneos, el 34 por ciento notificaciones de redes sociales y 25 por ciento responde mensajes.

El especialista en trastornos del sueño de la UAEM, asegura que reducir el tiempo de sueño por el uso del smartphone causa alteraciones en el metabolismo celular que puede desencadenar sobrepeso y obesidad.

DEPENDENCIA CELULAR

También el excesivo uso del celular ha resultado perjudicial para la salud psicológica. Incluso, se habla de un padecimiento conocido como ‘nomofobia’ que es miedo a quedarse sin su dispositivo móvil y que provoca ansiedad y estrés, refiere Héctor Manuel Tlatoa Ramírez.

La nomofobia produce una dependencia a estar conectado con los demás y se asocia con un problema de autoestima y de inseguridad.

El no tener a la mano el celular, al salir sin él o quedarse sin batería o estar sin red causa una gran ansiedad, un gran estrés, una gran preocupación. Eso significa que ya el teléfono viene siendo un accesorio sino parte integral, tatuada al organismo y al cerebro de cada una de las personas que lo usan

¿UNA RELACIÓN ÍNTIMA CON EL CELULAR?

El ser humano mantiene una relación muy estrecha con su smartphone como si se trata de una parte de su propio organismo. Buscamos el modelo más sofisticado, procuramos tenerlo actualizado, lo personalizamos con nuestras fotos y sonidos favoritos, lo protegemos de caídas y golpes, estamos atentos de que cuente con suficiente pila y buena señal.

El teléfono celular pasó de ser una herramienta para comunicarnos a un ‘fetiche’ que representa nuestra personalidad y que es una ventana al mundo, considera Torres Nabel.

Es el artefacto que empleamos como una herramienta para la escuela, el trabajo, para la vida íntima pero que también representa nuestra personalidad, el estatus y la moda. Es un ícono global este aparato, que nos está proveyendo de diferentes formas de ser y de estar

Ante este panorama sólo nos queda preguntarnos: ¿Quién depende de quién? ¿Nosotros controlamos al smartphone o este dispositivo electrónico está dominando al ser humano?

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