Mujeres en la ciencia, limitaciones en el siglo XX

Greta Díaz GV.

Previo al siglo XX las mujeres debían firmar sus investigaciones científicas con un pseudónimo para poder ser publicadas. No solo eso, muchas otras veces sus parejas, hombres, se llevaban el crédito de los aportes científicos. Las mujeres han sido parte de la ciencia durante cientos de años, sin embargo, históricamente han sido poco reconocidas, así lo asegura Graciela Vélez Bautista, especialista en género de la Universidad Autónoma del Estado de México.
De acuerdo con un estudio realizado en el Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior de Buenos Aires, Argentina, durante muchos años las mujeres no eran tomadas en cuenta en la ciencia debido a una supuesta inestabilidad hormonal; como consecuencia fueron también excluidas como objetos de estudios en algunos temas, como los biomédicos.

Susana Larios Murillo, investigadora en género de la Universidad de Guadalajara, explica que las mujeres eran consideradas demasiado emocionales para hacer ciencia.

El científico británico Tim Hunt dice tres cosas a la pregunta expresa “¿cuál es el papel de la mujer en la ciencia?” Él dice, las mujeres se enamoran de uno, uno se enamora de ellas y cuando se les critica, lloran. Es decir, parece que nuestras emociones son un freno o son una barrera y entonces como somos muy emocionales, somos muy hormonales, no podemos hacer ciencia

ÉXITO CIENTÍFICO O ÉXITO FAMILIAR

Para ser parte del Sistema Nacional de Investigadores de CONACyT, es necesario cumplir con diversos requisitos como tener un doctorado, publicar cierto número de artículos, dirigir tesis, realizar actividades de investigación.

Graciela Vélez Bautista, afirma que esto muchas veces no es tarea fácil para una mujer debido a que, culturalmente, su vida no se puede centrar sólo en lo académico.

Todavía nuestra vida no es nada más la universidad, a lo mejor mientras estás soltera sí. Pero a veces ni así, porque si se enferma alguien la que lo cuida es la mujer. En la vida de las mujeres hay un dilema: tienes éxito científico o éxito familiar. O sea, la vida de las mujeres se interrumpe profesionalmente, a veces, o la mayor parte de las veces cuando se casa. Porque sobre ella viene toda la carga del hogar y de la familia

PISO PEGAJOSO Y TECHO DE CRISTAL

Por otro lado, Susana Larios Murillo agrega que pese a que hay un aumento de mujeres en las licenciaturas, maestrías y doctorados, esto muchas veces no se ve reflejado en los ámbitos de investigación.

De acuerdo con el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, en 2016 el SNI estaba compuesto por 15 mil 992 hombres y 9 mil 80 mujeres. La diferencia entre ambos géneros era del 28 por ciento.

En los cuatro niveles del SNI, el porcentaje de mujeres ha ido en aumento. Sin embargo, las mujeres han ganado terreno principalmente en el nivel de candidatura y Nivel 1. La brecha de género vuelve a hacerse más ancha cuando se trata de los puestos más altos en la jerarquía de la investigación. El máximo nivel de SNI es el Nivel 3, en él únicamente el 21 por ciento corresponde a las mujeres.

Susana Larios Murillo destaca que a pesar de que las mujeres ya son parte de la ciencia y hay una feminización de las carreras académicas, todavía existe un ‘piso pegajoso y un techo de cristal’; es decir, todavía se les dificulta un ascenso profesional y existe un límite que las mujeres todavía no pueden pasar.

Si bien hay un aumento o hay una feminización de las carreras académicas, esto no se refleja en la toma de decisiones. Cada vez hay más mujeres haciendo ciencia, cada vez menos mujeres en las jerarquías universitarias, cada vez menos mujeres tomando decisiones sobre cómo se genera la política científica y qué vamos a hacer con el presupuesto. y ¿por qué eso es importante? Porque entonces se privilegian esos acercamientos que las personas que están llevando la política científica quieren privilegiar, en su mayoría, hombres

De acuerdo a un estudio realizado por el Colegio de Postgraduados de Texcoco todavía existen diversas prácticas que limitan el crecimiento de las mujeres como investigadoras, entre los que se encuentra el acoso laboral, falta de integración de redes de apoyo, ausencia de grupos representativos de mujeres en los Comités de Dictaminación del CONACYT y falta de mecanismos de apoyo para investigadoras en etapa de gestación.

UNA NUEVA VISIÓN, ROMPIENDO ESTEREOTIPOS

Graciela Vélez Bautista destaca que tener mayor participación de las mujeres en la ciencia, implica tener nuevos puntos de vista, nuevos alcances y nuevas formas de hacer investigación abriría un nuevo panorama.

Las mujeres tienen otra perspectiva acerca de la sociedad, acerca de las tareas pendientes que no se han concretado en la comunidad. Y pueden aportar desde su propio interés, hacer ciencia. Que no nada más se tenga el punto de vista masculino, sino también el femenino para que la ciencia no sea un eje androcéntrico, sino sea un conjunto de participación de hombres y mujeres con sus perspectivas distintas

Esto ha llevado a descubrimientos sobre el cuerpo y comportamiento femenino. Estas investigaciones modificarían desde lo tecnológico, hasta lo social.

Susana Larios Murillo destaca que las instituciones de investigación y las universidades deben considerar las condiciones sociales de las mujeres. Si bien el CONACyT ya cuenta con ciertas políticas, como dar una ventana de tiempo a quienes estuvieron embarazadas y así no pierdan el nombramiento de SNI, todavía habría que contemplar cuestiones estructurales, como que las mujeres no tienen el mismo acceso a la educación.

Por su parte, Graciela Vélez recalca que existen diversas medidas, desde otorgar becas y ampliar la edad a la que las mujeres pueden aplicar, hasta tomar medidas institucionales como la creación de guarderías universitarias.

 

EL EJEMPLO A PARTIR DEL RECONOCIMIENTO

Desde 1901 hasta 2017 el Premio Nobel en materia científica únicamente se ha otorgado 18 veces a mujeres y 581 veces a hombres. Es decir, únicamente el tres por ciento de los Nobel pertenecen a una mujer. Graciela Vélez destaca que es importante que se reconozca públicamente a las mujeres en la ciencia y se incluyan en la historia.

Es muy común que se invisibilice a las mujeres científicas, entonces habría que hacer reformas a los libros de texto para que se visibilicen a las mujeres en la ciencia. En las diversas ciencias, en la física, la astronomía, en la ciencia política, porque también hay, las primeras ingenieras. Hacer la historia de las mujeres en la ciencia. Implementar un conocimiento que permitiera a la niñez saber que hay mujeres científicas

Las académicas concuerdan en que se deben difundir los premios ganados y los logros alcanzados.Que las científicas también sean el ejemplo de las nuevas generaciones. Así como se ha enseñado a las niñas que también pueden ser superheroínas, se debe enseñar que pueden físicas, astrónomas, matemáticas, ingenieras, psicólogas. Que pueden ser científicas.

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