A cuatro meses del sismo

Greta Díaz GV.

Después de cuatro meses del sismo del 19 de septiembre, los escombros de las calles del centro de Joquicingo han sido reemplazados por tabiques, arena y grava. La maquinaria y ruidos de voluntarios organizándose han desaparecido para dar lugar a hombres construyendo casas. Los edificios cuarteados que hace 16 semanas mostraban grietas en su estructura, ahora son lotes baldíos en espera de nuevas edificaciones.

Ya estamos avanzando. Estamos en obra todos los afectados de Joquicingo

Tras 120 días, el reencuentro con Anabel Subarza Echeverría fue reconfortante al atestiguar que tres hombres levantaban una casa de tabique donde antes había escombros de adobe. La casa, que era patrimonio de su tatarabuelo era inhabitable. Su reconstrucción comenzó hasta la última semana del 2017; Anabel agradeció la ayuda de la ciudadanía.

Los primeros días nos sentíamos desolados, después empezaron a llegar personas ajenas al municipio que nos dieron víveres, ropa. Siempre etiquetaron apoyos con mensajes de ánimo, amor, cariño. De EEUU también hubo apoyo, toda esa gente hizo colecta en cuanto a ropa, dinero para apoyar

En el centro de Joquicingo, no hay cuadra que esté completa, pues 501 casas fueron afectadas por el movimiento telúrico, de ese total 118 tuvieron que ser demolidas; el resto, cuatro meses después, sigue en espera de un dictamen. Las familias más afectadas recibieron recursos del FONDEN a mediados de noviembre, es por ello que hasta ahora se ven las primeras construcciones.

Parada sobre escombros y material de construcción, Leticia Zaragoza Flores afirma que, a pesar de no tener el 100 por ciento de los recursos, ha hecho un gran esfuerzo por terminar su casa. Su esposo ha comenzado a trabajar doble turno y están pensando seriamente en vender parte de su patrimonio.

Nos hicimos de una camioneta por necesidad, por el trabajo de mi esposo; sin embargo estamos pensando venderla para terminar la planta baja de la casa

Cada determinado tiempo las autoridades hacen revisión de las obras, a pesar de no entregar el cien por ciento de los recursos necesarios para la construcción.

Yo ya me gasté la totalidad de que el FONDEN me ha dado hasta el momento, en material. O sea tal vez gobernadores quieran ver avances, pero uno es quien quiere ver más avances porque es uno quien perdió la casa

Los hombres trabajan todos los días de la semana, algunos para poder ahorrar, otros para ayudar a que sus vecinos regresen a sus respectivos hogares. Sin embargo, los precios de los materiales a veces frenan los avances.

Aprovechan la oportunidad y dicen “mi negocio es mi negocio”. Desgraciadamente no ven la desgracia que pasó, porque sí es una desgracia

Así mismo, las escuelas no han podido regresar a la normalidad. La escuela primaria de Joquicingo comparte sus aulas con la secundaria. Debido a ello, los padres de familia se preocupan porque sus hijos no reciben la educación debida.

No están atendidos como debe ser, no les están dando las clases como debe ser porque no tienen su lugar. El horario no es completo. Les enseñaban tecnología y ahora no porque no tienen dónde poner las computadoras

A 15 kilómetros de Joquicingo, el panorama no es muy distinto. En Ocuilan todavía es muy notable la fachada de la iglesia principal que se derrumbó hace cuatro meses. Sin embargo,la vista es atrapada  por lo que parece un campo de refugiados. Salones de tablaroca y carpas color azul rey se despliegan sobre un campo de futbol. Esta, es la escuela.

Mi nuevo salón es en una carpa. En las mañanas hace frío y estamos todos temblando y en la tarde calor y algunos de mis compañeros les duele la cabeza

Bajo las carpas que provocan un efecto invernadero y cuyo color azul lastima las pupilas, los niños de quinto y sexto toman clases en bancas llenas de polvo.

Desesperados por las condiciones escolares de sus hijos, los padres de familia se han unido. Ahora, aquel terreno que está protegido por el INAH tiene cuadros de cemento fresco que pronto se convertirán en salones.

Los padres y madres de familia han ido al monte a traer desperdicio de madera para hacer las aulas, pero no se ha podido llevar a cabo. Nuestro salón de madera, nos falta todo el tejado, la lámina, no sé con qué vayamos a tapar

La primaria Lázaro Cárdenas en Ocuilan pasó de tener 520 alumnos a 495. Algunos padres llevaron a sus hijos a otros municipios, pero los que se quedaron carecen de sanitarios, comedores y bebederos. Cada padre de familia llega tras la jornada escolar para lavar las bancas de su hijo o hija.

La mezcla de polvo, frío y calor es el ambiente perfecto para una gripa.

Para niños, mujeres y hombres del sur del Estado de México el fin de año no fue fácil. Se han enfrentado a la pérdida, incomodidad, frío y ausencia de alegría. La ausencia de ciertas casas y el desalojo de muchas otras mantiene una sensación de tristeza.

Ha sido muy difícil porque no te haces a la idea de que la casa donde hiciste todos tus recuerdos ya no está. Aún con la esperanza de que todo ha sido un sueño

El sismo del 19 de septiembre del 2017 provocó grandes pérdidas en Joquicingo, Ocuilan, Malinalco, entre otros municipios. Sin embargo, en este 2018 los ánimos han cambiado. Aquello que se convirtió en polvo, hoy comienza a tomar forma. Las nuevas casas resguardarán nuevos momentos y nuevos recuerdos. Por ello, una a una, son bendecidas por sus habitantes.

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