División Sexuada de la Ciencia; la formación de géneros

Greta Díaz GV.

En el pizarrón de un salón de preparatoria hay una lista de carreras universitarias. Los alumnos, hombres y mujeres, clasifican una a una las áreas de estudio. Ingenierías para los hombres. Enfermería para las mujeres. Matemáticas, hombres. Odontología, mujeres. La lista continúa. Este ejercicio refleja que todavía existe la sexualización de la ciencia.

Karen Sánchez Jasso, especialista en estudios de género de la Universidad Autónoma del Estado de México, es quien dirige el ejercicio. Atónita, asegura que en pleno siglo XXI y a pesar de grandes avances en materia de género y de la objetividad de la ciencia, esta área no se escapa de la perspectiva androcéntrica, es decir, que parte del varón.

La ciencia ha estado construida bajo un modelo androcéntrico, esto debido principalmente a este sistema de género que atraviesa todas las relaciones, la estructura, la práctica humana. Todos los productos humanos están atravesados por cuestiones de género. Entonces, la ciencia no se escapó

SISTEMA DE GÉNERO EN LA CIENCIA

A pesar de que la ciencia no tiene sexo, todavía hay carreras e investigaciones sexistas. El papel que se le ha otorgado a la mujer en la sociedad la ha alejado de las matemáticas para orillarla a las carreras como docencia, enfermería, ciencias de la conducta, literatura y ciencias sociales. Mientras que los hombres se acercan a las ingenierías y ciencias duras.

De acuerdo con la ONU, al 2016 las mujeres en el mundo constituían menos del 10 por ciento del personal en centros de innovación en ciencia y tecnología.

VIOLENCIA HORIZONTAL Y SALARIOS

El panorama en México no es muy diferente. Las estadísticas de 2017 del Observatorio Laboral del Servicio Nacional de Empleo, lo confirman: las carreras con mayor porcentaje de mujeres profesionistas ocupadas son, “Formación docente” con el 98 por ciento y “Trabajo y atención social” con el 90.5 por ciento. Por otro lado, los hombres ocupan el 97.8 por ciento de los empleos en “Ingeniería de vehículos de motor, barcos y aeronaves” y el 94.2 por ciento en “Electricidad y generación de energía”.

Karen Sánchez Jasso destaca que esto es parte de la violencia horizontal que tiene consecuencias salariales.

La segregación horizontal es donde estamos al mismo nivel, pero tenemos áreas que están feminizadas, áreas masculinizadas y las mujeres preferentemente están puestas en esas actividades femeninas que además son menos valoradas y por lo tanto reciben menos salario

Al respecto, las estadísticas del Observatorio Laboral de Empleo afirman que química, física, minería y extracción, es decir, las carreras donde hay menos mujeres, son también las profesiones con el ingreso promedio mensual más alto. Mientras que el rubro de Educación, es el que tiene el ingreso mensual más bajo, siendo el área donde hay más mujeres.

Graciela Vélez Bautista, académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEM, afirma que los roles de género crean una presión social para que los hombres mantengan las ciencias duras, las más remuneradas.

El peso de la ciencia más importante, más objetiva es de los hombres. Porque no se le ha dado a las mujeres esa oportunidad o se les ha sesgado en su educación, sobre todo mucho la familia es la que le prohíbe a las niñas “cómo vas a estudiar ingeniería” o a los niños “qué vas a hacer de maestro, esa es una carrera de mujeres, ni vas a ganar dinero”

infografía

UNA CUESTIÓN CULTURAL

Sin embargo, a diferencia de lo que se creyó por muchos años, esto no es algo biológico. La ONU afirma que, a nivel mundial, las niñas comienzan a alejarse de las clases de Ciencia, Tecnología y Matemáticas en la secundaria, ya que es cuando las actitudes sociales y los prejuicios obstaculizan su participación al ser minoría en estas materias.

Karen Sánchez Jasso afirma que esto se debe a la formación del cerebro en relación con las actividades que desarrollamos mientras crecemos.

Ya hay una línea de investigación que empieza a mostrar que nuestros cerebros son exactamente iguales, pero justo por esta cuestión de diferencia en la socialización, en lo que aprendo, desarrollo más habilidades. Específicas. Por ejemplo si las mujeres todo el tiempo les dicen “haz esto, haz aquello, ve a tu hermano, corre, trae, apaga el boiler”, por eso creen que eres multitareas, porque creen que puedes hacer muchas cosas porque así empezaron a formarte. Entonces esa parte de tu cerebro se desarrolló mucho más

Al respecto, la universitaria recalca que mientras, por roles de género, los niños arman bloques y rompecabezas; las niñas juegan con muñecas; lo que se interioriza inconscientemente para actividades futuras.

Diversos estudios, como el llevado a cabo por la Sociedad de Investigación en Desarrollo Infantil de Estados Unidos en 2017, afirma que los niños que juegan con bloques y rompecabezas tienden a tener un mayor desarrollo espacial, lo que a su vez facilita las matemáticas.

Graciela Vélez Bautista concuerda con la postura Karen Sánchez Jasso; sin embargo la especialista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales recalca que, así como se construído el género y los roles para hombres y mujeres, también se puede deconstruir.

En medicina se habla de que el cerebro de las mujeres tiene más facilidad para ciertas actividades, pero eso no es por naturaleza. Eso es porque la sociedad ha ido marcando a esos cerebros para que funcionen en ciertas actividades. Entonces, el género es un constructo social que se construye pero también se puede deconstruir e ir cambiando poco a poco a través de la educación

Ambas investigadoras concuerdan en que es necesario que las nuevas generaciones tengan ejemplos de mujeres en ciencias duras. Todavía queda un gran camino por recorrer, pues los números del Foro Consultivo Científico y Tecnológico también demuestran una brecha en el Sistema Nacional de Investigadores, donde en el área de ingeniería, fisicomatemáticas y ciencias de la Tierra las mujeres ocupan únicamente el 21 por ciento. En biotecnología el 34 por ciento.

ESTEREOTIPOS EN LA EDUCACIÓN

Karen Sánchez Jasso destaca que además, siguen vigentes los estereotipos en los libros de texto gratuito en México.

Quienes aparecen como los médicos, como las enfermeras, los ingenieros, por eso no es consciente. Porque está familiarizado, naturalizado

La investigadora recalca que además es necesario cambiar las estructuras sociales, pues de nada servirá que las mujeres estén en rubros en los que se sentirán incómodas

De nada sirve que nuestras estrategias sean “chicas, entren a ingeniería” si, dice Sandra Harding, no es “agregue mujeres, revuelva, y ya”. Porque las propias estructuras que están ancladas a una base cultural, siguen siendo masculinas. Mientas no desdibujemos, resignifiquemos y cambiemos estos estereotipos. A pesar de que las chicas decidan estudiar ingeniería, su trabajo va a ser menos valorado o no van a ser respetadas en lo que hacen. ¿qué pasa si soy la ingeniera a cargo de un montón de hombres?

La ONU afirma que la ciencia y la tecnología tienen el poder de alterar y cambiar las trayectorias, ya que influyen cada vez más en los aspectos cotidianos de la vida, como en el sector económico.

Tanto la organización internacional como las especialistas concuerdan en que las mujeres aportan otra visión a la ciencia. Si incrementa el porcentaje de mujeres que estudiarán ingenierías y ciencias naturales, se verá reflejado en el desarrollo de la salud sexual y reproductiva, la energía, el medio ambiente, pero sobre todo, el desarrollo social y personal de cada una de ellas.

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