Menstruación: Tabúes y Afectaciones en el Desarrollo de las Adolescentes

Greta Díaz GV.

A lo largo de la historia a las mujeres les han enseñado a ocultar la menstruación, uno de los procesos fisiológicos con el que viven al menos 35 años de su vida; aproximadamente cada mujer pasa 3 mil día de su vida menstruando.

Mauricio García Sandoval, académico de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México, asegura que aún persisten muchos tabúes y mitos al rededor de la menstruación.

Cuando el hombre no entiende un fenómeno, crea mitos y de ahí vienen los tabúes. La sexualidad en México es algo que nos ha costado mucho, pues parece que se tiene que vivir un proceso traumático, en particular las mujeres, en muchas familias no se les habla de lo que es el proceso menstrual hasta que la niña vive su primera menstruación. Y hay niñas que no alcanzan a comprender, imagínate las niñas que les pasa en la calle o estando en la escuela empieza a tener un sangrado, ve la sangre y no entiende qué está pasando. Retrocedemos en el pensamiento de la impureza y la enfermedad, cuando realmente es un proceso de lo más natural. Y nadie quiere tocar el tema, la familia piensa que le toca a la escuela y la escuela piensa lo mismo respecto a la familia

La menstruación es un proceso biológico que se ha ocultado socialmente a través de los años. En pleno Siglo XXI el tabú continúa, inclusive algunas culturas, como la hindú, siguen apartando a las mujeres durante los días de su periodo.

UN PROCESO DE 28 DÍAS

Pero ¿qué es la menstruación? Al llegar a la pubertad, cada 28 días el cuerpo femenino se prepara para un embarazo, si esto no sucede, el óvulo no fecundado es expulsado junto a otros tejidos a través de un sangrado. A pesar de que muchas veces los cuerpos de las adolescentes todavía no están listos para un embarazo, en muchas culturas la menarquia, que es el inicio de la menstruación, es sinónimo de convertirse en mujer.

Karla Castañeda Chávez, especialista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEM, advierte que esto implica un proceso de identidad, lo que muchas veces lleva a un rechazo al proceso fisiológico.

Desde que empezamos a menstruar el primer comentario es “ya te convertiste en mujer” o “ya puedes tener hijos” y hay una pérdida de identidad que suele ser difícil para una niña, sobre todo si empezó su menarquía a muy temprana edad. Después viene la parte de los cólicos menstruales, cambios de humor, cansancio, fatiga. Todo eso junto pareciera que es pecado ser mujer y que estamos condenadas a sufrir para toda la vida. No nos hemos dado cuenta que la menstruación es parte de nosotras, y que es como si despreciáramos nuestra saliva o lágrimas que es algo natural

MENSTRUACIÓN Y CULTURA

Pero ¿cuál es la importancia de hablar sobre menstruación? La principal, que el 26 por ciento de la población mundial menstrua. Estudios han demostrado que este proceso biológico afecta de forma social, ya que los tabúes no permiten el pleno desarrollo en las niñas y adolescentes del mundo.

Las cifras en México no son claras, sin embargo UNICEF ha realizado estudios que muestran una relación entre la menarquía y el ausentismo escolar de las adolescentes. En países como Nepal, aproximadamente 30 por ciento de las adolescentes faltan a la escuela cada mes como consecuencia de su periodo. De acuerdo con la organización Water Aid, este número aumenta al 95 por ciento en Gahna y en Kenya a 86. Esto responde a la falta de acceso a servicios sanitarios adecuados, sin embargo, Mauricio García Sandoval afirma que esto también está ligado al acceso a productos higiénicos y a temores basados en tabúes.

Hay mujeres que faltan a la escuela, faltan al trabajo, y no precisamente por el dolor. Son procesos dolorosos, depresivos, hay pérdida de nutrientes y eso tiene un impacto en la mujer. Además hay ocasiones en las que las mujeres se sienten sucias entre comillas y dejan de asistir a los espacios públicos o tratan de tener el menor contacto con los demás porque piensan que el olor va a llegar a los otros que la gente va a percibir, que van a saber que están en un proceso. Finalmente quiere decir que sigue viva esa negatividad que le damos a un periodo

Esa negatividad e invisibilización de la menstruación no solamente surge de la educación y cultura. Karla Castañeda Chávez asegura que la publicidad también es parte de ello. Los anuncios de toallas sanitarias y tampones se han asegurado de que las mujeres continúen ocultando su menstruación.

La publicidad se ha encargado de invisibilizar. Primero comerciales con sangre azul. Luego que nadie se entere, entonces le ponemos un buen de geles para que no se escurra y no manches ni tus sábanas. Después que nadie se dé cuenta que traes toalla, hacemos una súper mega delgadita. También tratan de omitir la parte en la que las mujeres nos sentimos cansadas y con ganas de llorar. Tratan de omitir eso y ponen a la mujer feliz de la vida y contenta y brinca y baila y sale de antro, y sí pasa y está bien, pero por qué ocultar o por qué pensar que es malo que queremos estar acostadas todo el día. Es como “oculta toda tu sintomatología”

La universitaria afirma que el educar tanto a los hombres como a las mujeres, no sólo permitirá un mayor desarrollo humano, sino que también eliminará violencias que se han normalizado, como el creer que cada vez que una mujer está de mal humor, tiene que ver con su periodo.

Vas a reconocer cierto tipo de violencia simbólica o emocional. Cómo invalidar tus comentarios, argumentos, enojo porque estás menstruando. El hecho de que te digan “es que estás menstruando y por eso te pones así, estás hormonal”

EDUCACIÓN MENSTRUAL HACIA EL EMPODERAMIENTO FEMENINO 

Otro de los temas a tratar, es el acceso a una higiene menstrual. De acuerdo con UNICEF, muchas niñas y mujeres no pueden costear las toallas sanitarias o tampones, así que ocupan materiales que no son seguros para su salud, como el periódico, ropa o fibras naturales, que pueden causar infecciones.

Se han hecho algunos avances en la materia, existen diversas organizaciones internacionales como “Be girl”, “Her Turn” y “The cup” que asisten a comunidades marginales para ayudar a dar educación menstrual, así como toallas sanitarias reciclables y copas menstruales.

Esto ha comprobado que lleva a un empoderamiento femenino. Sin embargo, ambos especialistas universitarios concuerdan: el primer paso es que la sociedad debe aprender a ver la sangre como algo que nos da vida, pero también como una interacción con nuestro cuerpo y entorno. Es decir, hay que romper los tabúes alrededor de la menstruación.

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