Erika Torres Palma; Cambia el mundo a través de la Gastronomía

Greta Díaz GV.

Hay diversas formas de luchar contra los estereotipos, una de ellas es por medio de la comida. La gastrónoma Erika Torres Palma así lo ha hecho desde hace 12 años. En Turquía, mediante festivales gastronómicos y cenas oficiales de las embajadas de Dinamarca y Nueva Zelanda, la egresada de la Universidad Autónoma del Estado de México se ha dedicado a romper el estigma del mexicano sentado a lado de un nopal comiendo tacos.

Estamos muy estereotipados, pero de alguna manera ¿cómo logras romperlos? encontrando puntos comunes. Es cierto que somos muy diferentes pero tenemos puntos comunes con las culturas. Somos entusiastas, cálidos y es algo que compartimos con Turquía. Lo que trato de hacer es encontrar los puntos donde convergemos para que ellos se sientan bienvenidos en nuestra cultura. Nuestra gastronomía es tan vasta que siempre vas a encontrar un platillo que pueda saciar a las otras culturas

GASTRÓNOMA POR CONVICCIÓN Y VOCACIÓN

Siendo la mayor de siete hijos, los padres de Erika insistían en que estudiara Derecho. A pesar de intentarlo en dos diferentes universidades, ella sabía que ese camino no era el suyo. Un día, antes de cambiar de carrera a Administración, abrió el periódico y vio la convocatoria para ser parte de la primera generación de la Licenciatura en Gastronomía de la UAEM. No perdió el tiempo, y logró negociarlo con su padre.

Erika afirma que tenía maestros muy jóvenes; sin embargo, recuerda las enseñanzas de la licenciatura, pues cosas que en su momento no tenían sentido, durante su vida profesional han sido muy útiles. Por ser la primera generación, tuvo muchas carencias, las cuales tomó como áreas de oportunidad para ser más práctica.

Nos tocaba llevar licuadoras de nuestras casas, parrillas eléctricas, todo, todo. Y ahí nos veías subiendo con nuestras bolsas de anafres, cuchillos, trastes, todos cargabamos. Parecíamos cabritas subiendo el monte. Pero fue muy padre porque realmente aprendimos a hacer cualquier cosa sin equipo. El no tener te hace desarrollar una capacidad de improvisación impresionante

JOVEN UNIVERSITARIA Y EMPRESARIA

Durante su época de universitaria, Erika también trabajaba, lo que le facilitó iniciar su empresa de catering más adelante. Por azares del destino, llegó a Turquía. Ahí ha trabajado como chef con diversas misiones, es decir embajadas, como la de Estados Unidos, Colombia, Dinamarca y Nueva Zelanda.  Afirma que algo que le ha permitido crecer profesionalmente, es ser flexible y adaptarse a las diferencias culturales; capacidad que obtuvo en la universidad pública.

Nos hace falta mucha educación en México al respecto de cómo tratar a los grupos vulnerables, tendemos mucho a juzgar a decir “este es pobre porque no estudia, porque la tele..” pero hay gente que nace con esas opciones y así de difícil empieza su vida. Lo que me dejó la UAEM, la universidad pública, fue la diversidad que tenemos. Y que Tienes que ser flexible a toda la gente a tu alrededor, esa flexibilidad, diversidad, esa manera de ver un universo tan diferente es lo que te deja la universidad pública

BUSCANDO UN MUNDO MEJOR MEDIANTE LA COMIDA

Erika afirma que todos sus hobbies giran en torno a la gastronomía, si no está cocinando para su hijo Santiago Emir y su esposo Selim, está buscando nuevos restaurantes o viajes gastronómicos con su familia.

Ella tiene la convicción de que la comida puede hacer de este mundo uno mejor, por ello desde hace más de cinco años forma parte de un voluntariado internacional que prepara y entrega alimentos a refugiados de Siria, Irán, Paquistán y Afganistán en Turquía.

Se trata de ir todos los días y darles un poquito de esperanza, a través de un refrigerio. Para nosotros es un sándwich pero para ellos puede ser la comida de todo el día

Tal vez son pequeños actos, pero, para la universitaria, toda acción cambia este mundo.

Lo que uno hace es justamente para mejorar o para empeorar este mundo. Nosotros hacemos este voluntariado en espera de que la gente no esté tan mal. A mí no me gustaría que mi hijo creciera en un mundo que ya está perdido o condenado a ser horrible. Si uno se vuelve un poco más compasivo, más tolerante y si uno trabaja para tener este mundo mejor, yo creo que sí se puede. Si uno puede hacer algo, contribuír para que este mundo mejore pues hay que hacerlo

Erika afirma que no sabe si regresará pronto a México, a pesar de extrañar a sus padres y hermanos, disfruta mucho el estar en otro país. Sin embargo, algo es seguro, desde donde se encuentre, seguirá cambiando el mundo a través de la comida.

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