Conserva UAEM el único mural de José Luis Cuevas

Carlos Escutia.

Colgado de un cuerda, como si fuera a hacer rapel, Felipe Ocaña Ávila realizó los últimos detalles de “Arquitecto I” y “Arquitecto II”, el mural proyectado del artista José Luis Cuevas.

Era el año 2007 y en la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Autónoma del Estado de México se erigieron estos murales, los únicos en pie del miembro de la ‘Generación de la Ruptura’. En la inauguración de la obras, Cuevas recordó su manifiesto “La Cortina del Nopal”, donde atacó las posturas nacionalistas de los artistas que le precedieron.

Efectivamente, estos son los primeros murales que yo he realizado y lo hice en este sitio, en este lugar que me trae tantos recuerdos. Hay grandes pintores. Recuerdo yo los tiempos de mi juventud, cuando a través de un manifiesto que se llamó “La Cortina del Nopal” ataqué duramente a las figuras más importantes del muralismo mexicano

En 1967 en la Zona Rosa de la Ciudad de México, un Cuevas de 33 años realizó el “Mural Efímero”, el cual sólo duró un mes para luego ser destruido, en protesta a los artistas que deseaban que su obra persistiera a pesar del paso del tiempo.

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El opositor de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, encontró en las paredes la UAEM, la oportunidad de rectificar sus posturas de juventud, así lo considera Inocente Peñaloza García, cronista universitario.

Yo creo que él sintió que le habían dado oportunidad de expresarse en un campo que no había transitado antes, y que tal vez era para él mismo una omisión o una falta de respeto a los muralistas mexicanos. Yo creo la importancia radica en haber rectificado una posición de juventud, un arrebato de juventud. Cuevas era muy violento, era muy furioso, muy impetuoso y muy crítico. Tenía un espíritu crítico increíble

Ocaña Ávila indica que en el mural que se encuentra en Ciudad Universitaria, Cuevas mantuvo su postura artística. Detalla que cuando se le presentó el proyecto al artista únicamente dio el visto bueno pero nunca realizó un pincelazo sobre las paredes del plantel.

Se utilizó pintura acrílica, no especializada en la realización de murales. Además, las obras que envió Cuevas no estaban acorde a la proporciones de las paredes y se tuvieron que ajustar.

Durante seis meses, Felipe Ocaña y siete alumnos de la Facultad de Arquitectura y Diseño realizaron este mural, donde considera se jugaron la vida.

Traté de que entendieran, a los veinte años como alumno de Facultad eres intrépido, eres bromista. Traté de que se tomara de la forma más profesional posible, considerando la vida en ello, porque era un trabajo peligroso. Era un trabajo donde los chavos estaban arriesgando su vida al subirse en un andamio. En esa medida trataba de contener las bromas que se hacían. Tratar de visualizarnos como profesionales y que no se pusiera en riesgo la vida

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Durante la inauguración de la obra, aquel 31 de octubre de 2007, el también llamado L’enfant terrible de la pintura mexicana, expresó que nunca pensó que llegaría a realizar un mural permanente.

Aseguró que los murales de la primera mitad del siglo XX pertenecen al pasado y sólo sobreviven por su calidad estética y no por su contenido. Criticó la postura de Siqueiros, quien afirmaba que el muralismo era el camino a seguir del arte en México.

Lo que Siqueiros había dicho que era la única ruta posible para el arte mexicano. No se puede de ninguna manera limitar a lo artistas, porque algo que siempre defendemos es la libertad de expresión. No pueden decirnos cuál es el camino que debemos seguir. No podemos ser continuadores de caminos ya andados

El futuro de esta obra, considera Felipe Ocaña, es que “Arquitecto I” y “Arquitecto II” desaparezcan con la acción de sol y la lluvia. Restaurarlo sería ir en contra de la postura artística de Cuevas.

Yo creo que lo más coherente que tiene este mural como pieza de arte es que se vaya deshaciendo poco a poco. Es histórico porque son los dos únicos murales de alguien que siempre hablo en contra de ello. Pero creo que ese es el encanto de la obra, que es la obra de un artista que estuvo en contra del muralismo. El destino final de un mural de Cuevas es que debe desaparecer, pero no por una mano o que intervenga una persona físicamente, sino porque el mural, por sí solo, debería irse poco a poco

Como lo expresó José Luis Cuevas cuando planeaba el “Mural Efímero” en aquel 1967: “Los murales que resisten al paso del tiempo son creaciones soberbias”.

 

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