Bob Dylan, entre letras y música

Carlos Escutia.

Cuando se dio a conocer que Bob Dylan había recibido el premio Nobel de Literatura causó controversia. Algunos especialistas de literatura protestaron y músicos celebraron. Se trata del primer galardonado que se le conoce principalmente como músico y poco como escritor.

El periodista musical, Iván Nieblas, afirma que la presencia de Bob Dylan en la cultura popular, no sólo estadounidense, sino mundial, es fundamental porque revolucionó la música occidental. En la década de los sesenta, cuando inició su carrera, sólo utilizaba una guitarra y su armónica. Sus canciones estaban repletas de protesta social y política.

Bob Dylan, que además empezó su carrera muy joven, viene a darle un nuevo ímpetu a hacer ver que se pueden hacer cosas inteligentes con una buena lírica. También la música puede ser un agente de cambio, como ya se había establecido con las canciones de protesta. Pero Bob Dylan es quien populariza este asunto. Además, curiosamente no tiene la gran voz que digamos. El poder de sus canciones es tal que la gente muchas veces por alto el hecho de que no es gran cantante, que no tiene la gran voz.

Lo más notable que tiene Dylan son las letras que ha escrito, así lo cuenta el también locutor de Reactor 105.7 FM. Asegura que hay músicos, en donde las letras sobrepasan su quehacer musical. Están, por ejemplo, Tom Waits, Lou Reed, Patti Smith, Jim Morrison y, por el lado de latinoamérica Gustavo Cerati o Silvio Rodríguez.

BOB DYLAN, EMBLEMA DE UNA GENERACIÓN

David de la Torre Cruz, académico de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México menciona que Bob Dylan es el emblema de una generación, de una época y un estilo. Marcó el futuro de la música occidental. Para el investigador este premio representa la actualización de la academia sueca.

Creo que representa la actualización de la lírica, de estos géneros que de repente pasan agua y se actualizan: la música en la poesía. Creo que es un triunfo de los tiempos. Ya no se pueden usar los mismo criterios, ya no se pueden tener las mismas consideraciones con el arte. El arte ya, hablando de lindes, de géneros, de cosas infranqueables, es algo que ya está muy lejos.

La música y la poesía, a lo largo de la historia, han estado ligados. Los dos géneros están formados por versos, ritmo, rima, imágenes, lenguaje poético, figuras retóricas. La única diferencia es el acompañamiento musical.

Y aunque el oficio de Dylan no es de un literato, quien publica poemarios o novelas, en cada disco que ha compuesto, escribe. David de la Torre afirma que su intención es seguir actualizando el lenguaje y jugar con él.

Es una vuelta histórica. Hace mil años, hace dos mil años, los poemas, las historias, se acompañaban con una guitarra, con un laúd, con música después se olvidó. Se independizó la poesía de la música y ahora vuelve. Vuelve en el sentido de que la premian, porque las canciones han existido siempre, entonces la única diferencia estriba en el acompañamiento musical, de instrumento, porque también podría ser que la consideremos a la voz como un instrumento. Si se canta, si se recita, el recitado es casi igual al canto. Como son hermanas, la diferencia es un proceso tecnológico

UN MÚSICO REVOLUCIONARIO

Además, de la Torre Cruz subraya que el discurso de odio que tiene el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, contrasta con el discurso de paz de Dylan y la generación de los 60.

Ha sido un músico revolucionario, cambió la forma de ver el folk y, años más tarde, la manera de hacer rock and roll. Bob Dylan está más allá de las modas, asegura el investigador auriverde, sino le hubieran otorgado este premio en los años sesenta, cuando su carrera y popularidad estaban en voga.

El folk lo revolucionó y después se olvidó del folk, agarró una guitarra eléctrica y revolucionó el rock. Dos revoluciones para una sola persona ya es bastante y además la factura de la letras, la importancia de las letras coyuntural o no, porque uno entendería la influencia de Bob Dylan en los sesenta y los setenta y se acabó. Pero van más allá de mera coyuntura, son asuntos de interés universal. Hay gente en todo el mundo que canta Bob Dylan, que escucha a Bob Dylan, que entiende a Bob Dylan. Y él sigue entregando un mensaje que sigue siendo actual desde los 60, que es el mismo que entrega  la literatura: asuntos enteramente humanos. Y no importando la latitud o el tiempo, nos interesan a todos.

Dylan no fue a recibir el premio Príncipe de Asturias de la Artes, que le otorgaron en 2007. Tampoco acudió en 2016 a recibir el Premio Nobel.

Iván Nieblas y David de la Torre Cruz coinciden en que la figura del cantautor está por arriba de cualquier galardón. Su importancia en la historia de la música popular lo avala.

Me parece muy bien que no lo reciba, él vino a liberar a la música de todo este séquito de personajes, de toda esta caterva de instituciones culturales que decían que el rock y la música popular y las manifestacione juveniles no podían ser más allá de berrinches y decepciones amorosas y tan tan. Él, justamente para darle cachetada con guante blanco, es que hizo todo lo hizo y hace hasta el día de hoy. Es un acto de rebeldía que corresponde muy bien al estatus de su figura.

Músicos de todos los géneros le agradecen a Dylan. El guitarrista Jimi Hendrix era un gran seguidor del cantautor, interpretó algunas de sus canciones. Cuando The Beatles conocieron a Dylan transformaron su forma de componer canciones.

En  el caso de México, el periodista Iván Nieblas afirma que el movimiento de cantautores llamados Los Rupestres le agradecen a Bob Dylan la música que ha compuesto.

Yo creo que la cultura popular, especialmente la mexicana, le tiene que agradecer mucho a Bob Dylan porque la gran influencia para todo un movimiento muy importante en la Ciudad de México, que le llamaron Los Rupestres, que eran simplemente estos trovadores, que no tenían que ver con las trovas de la peña bohemia. Eran cantautores que, empuñando la guitarra acústica y la armónica en algunos casos, hicieron un movimiento que fue fundamental para el rock mexicano, por los años ochenta.

Este premio es un giro hacia nuevas formas de hacer literatura, para David de la Torre, es posible que en algunos años se premie a un escritor, cuyas  obras sólo estén publicadas en un soporte digital.

La literatura se seguirá actualizando a los tiempos. Bob Dylan es el punto de quiebre entre la literatura clásica y las nuevas formas de expresión.

 

 

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