Los Otros Dreamers, migrantes de vuelta en México

Greta Díaz GV.


 Ni nosotros elegimos irnos para allá ni nosotros decidimos regresar a México. Es el mismo sistema que te orilla. En el caso de muchos retornados que lo decidimos, tampoco es una decisión, es un retorno forzado, pero nos queda rescatar lo bueno y empezar a trabajar en lo demás

Magdalena Loredo Ventura, al igual que muchos hijos de migrantes, fue llevada a Estados Unidos desde muy pequeña. Creció pensando que California y Georgia eran su hogar. Las costumbres que adoptó eran las de un estadounidense; a pesar de ser mexicana, el inglés fue su primer idioma. Jamás se dio cuenta que era diferente a sus amigos y compañeros.Al intentar entrar a la universidad supo que no tenía las mismas oportunidades que otros jóvenes, no tenía papeles para continuar con su educación. En ese momento se dio cuenta que era indocumentada. Las puertas se le cerraron, la frustración la orilló a tomar una de las decisiones más difíciles en su vida.

 En la preparatoria me doy cuenta que no tenía seguro social y no iba a poder manejar u obtener un trabajo,  que era indocumentada. La única manera de hacerlo era regresar a México. Me estaba arrepintiendo al cruzar la frontera

FENÓMENO MIGRATORIO

Maggie y su familia fueron parte del boom migratorio de los años 90; según datos del “Migratory Policy Institute”:

  • De 1980 al 2000, la población migrante en Estados Unidos creció casi 5 veces, de un poco más de dos millones pasó a nueve millones.
  • Para 2014, tres de cada 10 migrantes en Estados Unidos eran mexicanos, siendo la población no-estadounidense más numerosa en el país.

LAS DIFICULTADES DE VOLVER A MÉXICO

Jill Anderson, autora del libro “Los otros dreamers” recopiló testimonios de jóvenes que crecieron en Estados Unidos pero han tenido que regresar a México. La mayoría tiene muchas habilidades, son bilingües pero al regresar a su país de origen, se encuentran con diversas dificultades, sobre todo para continuar con su educación y obtener documentos legales.

Maggie, por ejemplo, tardó cinco años en que la Secretaría de Educación Pública le revalidara sus estudios de preparatoria para poder continuar con sus estudios universitarios.

Pero eso no es lo único, estos jóvenes también se enfrentan a discriminación, soledad y depresión, pues parte de su vida se queda en el país vecino. Victor Geovanni Soto también fue llevado a Estados Unidos a los 6 años. A los 19 fue deportado. Recuerda que el no identificarse con sus compatriotas lo llevó a deprimirse.

No te sientes como que eres de aquí porque no has vivido aquí. La gente te segrega. Te deprimes… si fuiste una persona magnífica, llegando aquí no eres nadie y es la triste realidad con que nos enfrentamos, eso es lo que no me dejaba salir adelante

Maggie afirma que también cayó en esta depresión. Nada era igual, el lenguaje, la comida, la cultura, todo le parecía ajeno. Extrañaba a su familia, quería regresar con sus amigos, pensó que había cometido el peor error de su vida. Conocer a más jóvenes que habían pasado por una situación similar le ayudó a salir adelante.

Jill Anderson, después de escuchar muchos testimonios de jóvenes deportados o retornados, afirma que la identidad es otro de los problemas de estos jóvenes. Como seres humanos, nos es importante pertenecer a algún lugar.

El sentir ni de aquí ni de allá  es parte de un desarrollo humano. Ahora está escrito en ley, el sistema político de “EU by México” da fuerza a este sentimiento. La búsqueda de pertenecer es lo más humano que hay.

EL SUEÑO MEXICANO

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, casi el 70 por ciento de las personas que deciden migrar a otro país lo hacen en busca de un mejor trabajo. Sin embargo Geovanni asegura que el sueño americano no existe. Luego de superar su depresión, trabajó en múltiples oficios, fue albañil y mesero. Diez años después, Giovanni es maestro de inglés en una escuela privada. Asegura que es una persona completamente diferente.

 The american dream you have to be asleep to believe it. Para creer en el sueño americano tienes que estar dormido, estoy hablando de estar muerto para creer tu sueño. No nada más existe el sueño americano, existe el sueño mexicano, donde puedes estar vivo y coleando y obteniendo lo que tú quieres

Giovanni comenta que, a pesar de ya sentirse en casa, todavía hay cosas que hacen que no se sienta cómodo. Le desespera la incompetencia de las instituciones y la indiferencia de las personas.

LOS OTROS DREAMERS EN ACCIÓN

Maggie, por otro lado, espera poder iniciar la universidad. Junto con Jill ha iniciado una ONG llamada “Los Otros Dreamers en Acción” para poder ayudar a otros jóvenes deportados o retornados. Han logrado formar una red de jóvenes que buscan hacer un cambio social pero también político para crear un vínculo más estrecho entre ambos países.

 Queremos concientizar a la sociedad  y por qué no, también al gobierno. Seguir apoyando porque sabemos que habrá más deportaciones. En México nos toca trabajar con el gobierno SR se preocupa por los dreamers allá pero les tenemos que decir que también estamos aquí

En 2015 el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, registró más de 227 mil deportaciones y casi 8 mil 500 retornos voluntarios. Las personas como Maggie o Giovanni se ven forzados a regresar a un país del que no conocen nada. Los retos a los que se enfrentan son múltiples. Sin embargo, eso no implica que estos jóvenes no  logren salir adelante.

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