Embalsamamiento como oficio

Embalsamador; el oficio de trabajar con los muertos

Greta Díaz GV.

 Tienes que tener una entrevista muy profunda con el familiar y saber cómo era cada una de esas personas. Las personas que llegan aquí no son solo cuerpos o cadáveres. Detrás de ellos hay una historia, una vida, una familia y merecen todo el respeto.  Es ayudar a las personas en su duelo. Los embalsamadores somos más que trabajadores de cadáveres, ayudamos a las familias

Leticia Hernández Espinoza entró al mundo del embalsamamiento desde que tenía 15 años. Para ella trabajar con los muertos siempre ha sido más fácil que hacerlo con los vivos.

A través de los pasillos oscuros del Mausoleo de Toluca se llega a una habitación amplia y fría, en ella se encuentran dos planchas de acero inoxidable. A un costado hay armarios con los utensilios que Lety utiliza para embalsamar de diez a quince cuerpos al mes.

A pesar de que la ley mexicana no obliga a realizar embalsamamiento a menos que el cuerpo vaya a ser velado más de 48 horas o a viajar más de 200 kilómetros, Lety comenta que siete de cada diez cadáveres que llegan al Mausoleo de Toluca son embalsamados. Si el procedimiento es realizado correctamente, el cuerpo podría conservarse hasta dos meses; durante los velorios, los familiares tienden a acercarse mucho al cuerpo, es por ello que la desinfección es sumamente importante.

Nuestro principal enfoque es la desinfección de un cadáver, como segundo punto la preservación. Y como tercera instancia la presentación, para sus familiares, para que sea velado de una manera digna, para que lo puedan ver de una manera, entre comillas, natural

Cuando llega un nuevo cadáver, Lety debe despojarlo de su vestimenta. El cuerpo inerte es rociado con agua y tallado con una esponja con jabón. Durante el proceso será bañado dos o tres veces.

El segundo paso para Lety es, con un bisturí, hacer una incisión a dos centímetros del cuello, en la pierna o axila. Mientras tanto, en la esquina del cuarto comienza a trabajar una bomba que inyectará al cuerpo un líquido color rosa.

El formaldehído evita la descomposición natural de los tejidos y la intrusión de bacterias. Esta solución, que llena el cuarto de un aroma penetrante, también se encarga de dar un color rosado al cadáver. Al mismo tiempo, Lety comienza a drenar la sangre del cuerpo. Todo esto por medio del orificio que acaba de realizar.

A pesar de trabajar sola, la embalsamadora casi nunca está en silencio. Mientras interviene el cadáver, platica con él y canta.

La mayoría de los embalsamadores aprende el oficio por medio de algún familiar o en diplomados. La Ley General de Salud indica que para hacer embalsamamientos lo único que se necesita es una certificación o diploma avalado por una institución educativa competente. Leticia comenta que esto ha llevado a que personas que no tienen los conocimientos adecuados cobren por este servicio.

Es importante que la gente sepa que es un procedimiento que no se puede hacer en un ataúd y que no se puede hacer en casa. Hay un lugar destinado para hacerlo, que es un laboratorio con sus planchas, extractores. Aquellos embalsamadores que van a casa y lo hacen dentro de un ataúd están mal. Están poniendo en riesgo la vida de la familia y la salud pública. Quien lo hace en un ataúd es un charlatán

Son pocas las instituciones que ofrecen una educación para ser embalsamador. La Universidad de Veracruz es la única que lo ofrece a nivel superior. Mientras que el Instituto Politécnico Nacional ofrece un diplomado al igual que el Instituto Educativo Enlaces del Noreste en Tamaulipas.

Luis Adan Zapata García, fundador de éste último, comenta que quien toma el diplomado intensivo de su institución, lleva clases de fisiología, anatomía, medicina legal, química orgánica además de más de 100 horas de trabajo.

Con una formación de Técnico Embalsamador, a Leticia le gusta casi todo de su trabajo. Lo único que no disfruta es cuando un niño llega a su mesa de trabajo. También menciona que embalsamar es una ventana a lo que está pasando actualmente en el mundo, la violencia, a pesar de darle más trabajo, la entristece.

Casi siempre con una sonrisa en la cara, Leticia menciona que ella es una persona común y corriente.

No dejamos de ser personas con sentimientos. Todos pintamos a los embalsamadores como gente rara y oscura. Pero somos gente que somos normales, somos padres, amigos, compañeros de trabajo. Vemos la muerte como algo normal, muy cotidiana, algo que sucede y sucede mucho. Somos personas que saliendo de la funeraria tenemos que hacer la tarea con nuestros hijos, hacer pendientes, no necesariamente somos personas tan obscuras como nos pintan

Lety hace su mejor esfuerzo darle una apariencia natural al cuerpo, desde su punto de vista la presentación permite una velación digna. Antes de colocar el cuerpo en el féretro, lo baña por última vez y lo viste. Una vez acomodado, va al gabinete del maquillaje. Si es hombre, maquillará lo menos posible, sólamente lo necesario para cubrir las líneas que quedaron por haber sido rasurado. Si es mujer, aplicará base, rimel y hasta labial.

Antes de realizar el embalsamamiento, Leticia platica con la familia y generalmente les pide una foto para que el cuerpo se vea lo más parecido a cuando tenía vida. Para ella es importante que la familia pueda despedirse cómodamente de su ser querido, pues, como lo dice el especialista de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México, Agustín Martínez Colín, para las personas es importante ver el cuerpo de su ser querido y despedirse, esto ayuda al ciclo de duelo.

 Porque la sociedad nunca va a permitir que muera una persona sin verlo y siempre hacen hasta lo imposible. Entonces, si muere una persona y hay un familiar distante por eso se prepara el cuerpo para darles oportunidad que llegue. Ellos simplemente están en la postura de que a través de llevar el cuerpo a embalsamar, permanece más tiempo sin descomponerse.Va vinculado con el duelo, porque dicen “si ya murió, djenme estar un ratito más con él, darle su último adiós

Para Leticia, ningún cadáver es un número más en el archivero. Le apasiona su trabajo, para ella no es sólo tratar con los difuntos. También es importante hacer sentir bien a los familiares, ha aprendido a ser empática y a leer las necesidades de cada persona, a cambio cada familia le deja un nuevo aprendizaje.

Las personas que trabajan en esto deben tener los pies bien asentados sobre la tierra, porque ves de todo, todo tipo de situaciones familiares las ves aquí. Ves pasar una vida frente a ti. Aprendes de todo lo que pasa, de todas las familias, de toda esa gran variedad que tiene el ser humano. Aprendes a vivir, definitivamente te dan lecciones de vida. Cada uno de esos cuerpos tiene atrás una familia, seres amados que te enseñan mucho, a pesar de que ya se fueron, aprendes de sus vidas, quienes fueron, no lo dejamos como caso o folder más, aprendes de muchas maneras

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2 comentarios en “Embalsamador; el oficio de trabajar con los muertos”

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