RECOLECCIÓN DE HONGOS, UNA TRADICIÓN DEL NORTE DEL ESTADO DE MÉXICO

RECOLECCIÓN DE HONGOS, PRÁCTICA ANCESTRAL EN EL ESTADO DE MÉXICO

Greta DíazGV.

Son las ocho de la mañana. Yeni Piña Becerril recolecta los huevos de las gallinas de su jardín, los cocina y les da de desayunar a sus hijas. Después alista su caballo para salir a buscar hongos al monte. Normalmente no lo lleva, pero hoy su hija más chica, Aurora, de 5 años, los acompañará en la jornada y no aguanta caminar durante tantas horas.

Para ir a recolectar hongos, Yeni debe asegurarse que el clima será placentero, al menos que no lloverá temprano. Sale de su casa entre las 9 y 10 de la mañana, lleva un almuerzo y se prepara para regresar hasta las 5 o 6 de la tarde.

La comunidad de San Bartolo Oxtotitlán, de origen otomí, forma parte del municipio de Jiquipilco, al norte del Estado de México. Está ubicada a dos horas de la ciudad de Toluca, en automóvil, en el trayecto se pasa por carretera, veredas y paisajes verdes.

LA RECOLECCIÓN DE HONGOS ES UNA TRADICIÓN DE SUBSISTENCIA

Desde hace décadas, la recolecta de hongos es tradición de la comunidad, los pobladores van al monte una o dos veces por semana. La mayoría utiliza los hongos para alimentar a sus familias. Los intrépidos que pasan más tiempo en el bosque los usan para vender y tener un ingreso extra en el hogar.

Es importante porque ya se acostumbra uno que viene esa temporada y a lo mejor no tengo dinero pero voy, busco unos hongos, los complemento con habas o chilacayotes y ya tengo una buena comida y muy nutritiva

Los hongos llegan junto con la temporada de lluvias. La comunidad los recoleta desde mayo hasta noviembre o, si bien les va, hasta enero. Aprovechan los días soleados para deshidratar los hongos y los guardan para los meses de escasez. Al remojarlos en un poco de agua quedarán frescos y listos para cocinarse.

EL SABER DEL REINO FUYNGI, Y SU IMPORTANCIA PARA EL MEDIO AMBIENTE

Yeni no recuerda la primera vez que salió a buscar hongos, pero si recuerda tener la edad de Aurora y llorar para que su madre y abuela la llevaran con ellas. Su familia le enseñó a distinguir los hongos dañinos y a no tocar los venenosos para evitar contaminar los que sí se comen. También le enseñaron a dejar la raíz del hongo en la tierra para que, en la próxima temporada, sigan creciendo en el mismo lugar y sea más fácil encontrarlos.

Todos estos conocimientos, ella los comparte con sus hijos. Sabe que es importante que los tres, Freddy, Tatiana y Aurora sepan recolectar hongos y así valerse por sí mismos.

Es importante que mis hijos aprendan para que se sepan depender de ellos mismos. Al ratito a la mejor uno no puede y hay una necesidad “vaya por favor hijos”. Enséñate porque no toda la vida te vamos a vivir

Yeni, su mamá y sus hijas caminan durante más de una hora para llegar al monte. En el camino encuentran uno que otro hongo. Finalmente llegan a una pradera, dejan el caballo amarrado a lado del río y se adentran en el bosque. Los árboles frondosos cobijan con una sombra refrescante, misma que hace crecer a los hongos.

Las cuatro mujeres, incluida la pequeña Auris, comienzan a buscar hongos, cada una por su cuenta. Cuando la oscuridad del bosque las separa, una de ellas chifla para asegurarse que las demás están cerca y están bien. Siempre hay al menos un chiflido de respuesta.

En la comunidad otomí de San Bartolo de Oxtotitlán, al norte del Estado de México, por tradición, los hongos son parte importante de la alimentación y la economía. Yeni Piña se ha dedicado a la recolección desde los cinco años, es una costumbre que heredó de sus ancestros y espera que sus hijos continúen con esta práctica.
En la comunidad otomí de San Bartolo de Oxtotitlán, al norte del Estado de México, por tradición, los hongos son parte importante de la alimentación y la economía

Como mujer, los riesgos de subir al monte son altos. A pesar de querer su independencia y subir sola, Yeni sabe que no debe hacerlo, corre peligro de sufrir un abuso.

Como en todos los lugares corremos peligro porque no todas las personas tienen los mismos pensamientos ni los mismos sentimientos. Pocas son las mujeres que van a recolectar hongos y la mayoría si van llevan a sus parejas o cuñados o primos o así. Sí da miedo por lo mismo que no a toda la gente la conoce uno

GRAN DIVERSIDAD DE HONGOS EN EL ESTADO DE MÉXICO

Quetas, soldaditos, pancitas, galambos, enchilados, negritos y clarines; después de 5 horas de buscar, sus bolsas están casi llenas de todo tipo de hongos. Abundan los negritos, y eso es bueno, pues son los que mejor se deshidratan.  Yeni insiste que la pequeña Aurora tiene el mejor ojo de toda la familia. Las mujeres descansan y toman un refrigerio: plátanos y galletas. Han olvidado llevar agua.

Tatiana y Aurora bajan del monte solas. Su madre y su abuela deciden quedarse un tiempo más para aprovechar la tarde. En la pradera, las niñas se encuentran con sus primos, su hermano y su padre. Alimentan al caballo, toman agua del río y esperan hasta que las otras dos mujeres bajan del bosque. Después de descansar media hora, la búsqueda vuelve a empezar; esta vez, acompañadas del esposo de Yeni.

Lo que más me gusta es cuando llego a un paraje donde hay, encuentro y me dan ganas de seguir y seguir buscando. Ora sí que a llenar mis bolsas que lleve.  Emoción, siento emoción cuando encuentro y me desanimo cuando no encuentro. Pero yo solita me vuelvo a animar

EL PASO GENERACIONAL DEL CONOCIMIENTO DE LOS HONGOS

La familia busca durante dos horas más. Después comienzan los chiflidos para encontrar al hermano de Yeni. Cuando finalmente lo hacen, él las lleva de regreso a casa en su camioneta de carga. La pequeña Aurora se queda dormida entre las bolsas de hongos y las piernas de su madre. La jornada ha sido agotadora para ella.

Al llegar a la casa, Yeni comienza a cocinar. Mañana limpiará los hongos recolectados. Seguramente regresará al monte la próxima semana, por ahora tiene suficientes.

El mayor deseo de Yeni es que se cuiden los bosques para que sus hijos continúen con la tradición y que sus nietos también puedan aprender. Por lo pronto, ella seguirá el legado que le dejaron sus ancestros.

Pienso recolectar hasta que diosito me lo permita porque lo que más cuenta es la vida y la salud. Mientras dios me dé, yo seguiré

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