Recuerdos del terremoto de 1985 en México; historia de vida

Ginarely Valencia.

Siempre tuvo miedo de vivir ahí. Cuando era niño soñaba que el Multifamiliar Juárez se derrumbaba y la mañana del 19 de septiembre de 1985 eso se hizo realidad.

No sólo eso, Ariel Rojas Ávila, su madre y una de sus hermanas, quedaron atrapados bajo toneladas de escombros, en los que se respiraba la muerte.

Donde recuerdo fue cuando se abre el techo del departamento, se mete demasiada tierra, se me nubla la vista y seguramente perdí el conocimiento… cuando desperté me encontraba enterrado

RECUERDOS DE UNA TRÁGICA MAÑANA

Cada que cierra los ojos regresa a su mente el dolor, miedo y llanto. Fueron alrededor de tres horas que él y su familia permanecieron bajo las paredes de su propio hogar.

La desesperación fue tal que no podía respirar y empecé a angustiarme y quise voltear mi cabeza contraria de donde estaba mi mamá para que no me viera morir

MALA ADMINISTRACIÓN EN LA PREVENCIÓN

Ariel Rojas Ávila recuerda que en el Multifamiliar Juárez en la colonia Roma, el edificio en el  que vivía resultó con afectaciones en su estructura debido al temblor de 1979 y aunque se hicieron las reparaciones no fue suficiente.

Le dice el ingeniero al administrador “con otro temblor fuerte este edificio se va a caer”.  A partir de ese momento para mí  fue un calvario vivir ahí, era enorme, era un edificio de 200 departamentos

ANGUSTIA QUE ANUNCIABA LA PEOR TRAGEDIA EN MÉXICO

Cada que se registraba un movimiento telúrico, Ariel se mostraba temeroso y preocupado. Incontables veces pidió a su madre que se mudarán pero nunca se tomó la decisión.

El silencio ensordecedor de debajo de los escombros lo confundían, no sabía si era real lo que estaba viviendo o era nuevamente otra pesadilla de su niñez.

Después de la desesperación por quedar atrapados, Ariel, su madre y su hermana decidieron estar tranquilos y guardar energía para que cuando alguien se acercara pudieran hacer ruido para pedir auxilio.

Y así fue, un grupo de diez personas levantaron una losa y la familia pudo volver a ver la luz del día.

Cuando fuimos rescatados, ellos ya tenían sabana, oxígenos y cubetas. Ubicaron las trabes, los muros que eran resistentes y emplearon esos conocimientos para beneficiar

DESDE EL TERREMOTO DE 1985, EL ALTRUISMO ES SU MODO DE VIDA

Ariel Rojas Ávila se dedica ayudar a los demás. Desde hace dos décadas es paramédico del agrupamiento de Cóndores de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal.

El terremoto del 85 dejó secuelas en la memoria pero no en la salud de esta familia. Bastaron dos minutos para que perdieran su patrimonio, pero cuando salieron de aquel socavón supieron que tenían todo.

Para escuchar o descargar este reportaje completo, ve al siguiente link de nuestro perfil de SoundCloud

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